Señor Director:
Con su carta de adiós a su digna labor de comunicador, se me han agolpado muchos sentimientos y reconocimientos hacia su persona por su alto nivel y entrega profesional. Sin duda que echaremos de menos su voz cotidiana, crónicas, entrevistas, escritura, etc.
Sé que en su siembra, con su ejemplo, rigor intelectual y consecuencia con la palabra empeñada, ha formado un semillero que ya está comenzando a germinar para “la radio que piensa” y los nuevos periodistas que lo secundarán.
Gracias por su presencia crítica y proactiva en medio de una cultura de dictadura civil-militar que se ha prolongado más de lo soportable, en un país cuyo pueblo no se merece tanto desprecio.


