Señor Director, estimado amigo:Me quedo con el recuerdo de haber estado el día que las puertas de la prisión marcaban el inicio de tu injusta condena, pero que se convertía en bandera por la libertad y la vida en peligro por defender al hombre.Te deseo el mejor de los éxitos, seguro que nada hará cambiar tu propuesta de sociedad y profunda vocación democrática.Abrazos y saludos


