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Directora Regional de Unicef: “Los niños no pueden ser detenidos”

Miles de menores centroamericanos han sido deportados desde los Estados Unidos y México en los últimos años. Las cifras impactan cuando se trata de los niños y niñas detenidos en la frontera sur norteamericana y la cantidad de los que fueron separados de sus padres con la política de “Tolerancia Cero” decretada por Donald Trump. Entre ellos se cuentan 102 menores de cinco años de edad.

Raúl Martínez

  Viernes 17 de agosto 2018 7:14 hrs. 
perceval

Amenazas, violencia, xenofobia y una serie de atropellos a los derechos fundamentales de los niños son los que cometen desde traficantes de personas hasta las autoridades policiales y migratorias mientras viven el duro trayecto entre sus naciones de origen hacia los Estados Unidos.

Son menores de edad que de la mano de sus padres comienzan el peregrinaje desde países como Honduras, El Salvador o Guatemala, naciones consideradas entre las más pobres del hemisferio occidental y al mismo tiempo, con altas tasas de violencia.

Para la directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, María Cristina Perceval, la situación es alarmante por el impacto que implica en los niños y en su desarrollo futuro.

En conversación con Radio Naciones Unidas, la especialista recuerda los casos que se registran a partir de esta realidad, como por ejemplo el estigma de aquellos que son deportados a sus lugares de origen desde México o los Estados Unidos.

“Por ejemplo, una niña en El Salvador que, claro, presumen y no se equivocan, que muchas de esas niñas son víctimas de estas redes de tráfico y trata de personas, que han sufrido violencia sexual. Entonces, tienen que encontrarse con una situación de discriminación, rechazo y xenofobia en aquellas comunidades de sus países de los cuales habían salido”, indica Perceval.

Por eso, además del traumático trayecto desde sus naciones de origen hacia el lugar donde buscan un mejor futuro, deben enfrentar la deportación que significa para sus vidas incluso el rechazo de los grupos sociales de los que originalmente formaban parte por su fracaso en el intento por emigrar.

“La migración surge como un esperar, soñar con un presente y un futuro mejor, con acceso a servicios de educación de calidad, con acceso a servicios de salud que no solamente no encuentran en sus países, sino que a veces estos servicios son inexistentes”, subraya la representante de Unicef.

En el caso de los niños centroamericanos, en los últimos años se registran cifras que impactan. Por ejemplo, entre 2016 y 2017, 60 mil menores fueron detenidos en México.

Sin embargo, la situación que más ha golpeado a la opinión pública internacional fue la separación de menores de sus padres en las localidades fronterizas de los Estados Unidos, donde desde octubre de 2017 a junio de 2018 más de 286 mil 300 migrantes fueron detenidos en la frontera sur de los Estados Unidos. Durante el régimen de “Tolerancia Cero” implementada por la administración de Donald Trump, se informó que 2 mil 551 niños de cinco años o mayores fueron enviados a estos centros de separación. También hubo 102 menores de cinco años entre ellos.

María Cristina Perceval subraya que “los niños no pueden ser detenidos. La migración no es un delito. Y en el caso de un niño, en el interés superior del niño no puede existir la detención como medida”, ya que “el impacto sobre los niños y las niñas, sobre sus proyectos de vida, el sufrimiento psíquico, el impacto emocional, no es solo sobre este trayecto migratorio, no es solo por tener que huir de sus países de origen, no es cuando vuelven a sus lugares. Porque realmente sufren situaciones severas de discriminación, xenofobia”, precisó.

La especialista de la Unicef hace un llamado a los gobiernos a atender las causas profundas que llevan a las familias a emigrar de sus países como la violencia, pobreza extrema, conflicto permanente, la indiferencia y la corrupción ya que aún todo lo que se hace por los niños es insuficiente para cambiar esta realidad.