Diario y Radio U Chile

Año XI, 22 de octubre de 2019

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Revolución en marcha

Marcelo Saavedra Cartas al Director |

  Lunes 23 de septiembre 2019 15:55 hrs. 

Señor Director:

A la luz de la reciente marcha por la emergencia climática liderada por jóvenes alrededor del mundo realizada el pasado viernes 20 de septiembre cada vez se refuerza más la idea que la definición de “desarrollo sustentable” propuesta por la Comisión liderada por la ex primera Ministra de Noruega hace más de 30 años adolece de un pecado de origen. El proponer que un tipo de desarrollo llevado a cabo por una cohorte de seres humanos se preocupará del bienestar de las siguientes cohortes de seres humanos nonatos, es parte de la mitología que sostiene la intrínseca benevolencia de una masa crítica de seres humanos que prevalecerá por sobre la avaricia, la desidia y las necesidades acuciantes provocadas por la pobreza de otra masa de seres humanos que sobreviven el presente día a día.

Las únicas leyes que respeta el género humano son las leyes de la naturaleza, lo demás es música como diría un mal apodado “Capitán Planeta” originario de estas latitudes. Por estos días se celebra en Nueva York una nueva versión de la Asamblea General de Naciones Unidas, la que reunirá a los líderes políticos para hablar sobre el Cambio Climático. En tres meses más se volverán a reunir en Santiago líderes políticos para hablar nuevamente sobre el cambio climático. Son reuniones periódicas que se han desarrollado por más de 30 años, sin que hasta el momento se generen las condiciones adecuadas para provocar un clivaje necesario que reoriente el rumbo de colisión de nuestra especie v/s la naturaleza de la que formamos parte. Lo único “sustentable” que ha perdurado en estos últimos 3 decenios es la retórica vacía de la clase política internacional  y local, así como las acciones mal intencionadas de la avaricia del gran capital y del actual sistema económico imperante, donde transnacionales y empresas locales de distinto pelaje y tonelaje alrededor del mundo y por estos pagos al sur del mundo, son los principales responsables de que la brecha entre ricos y pobres cada vez sea más ancha y profunda.

Los jóvenes de hoy se dan cuenta del engaño que representa nuestra generación y la de sus abuelos. Se dan cuenta, a veces con desesperanza y rabia, que los discursos que se dirán por estos días en Nueva York y en tres meses más en una capital sudamericana al fin del mundo, son sólo eso: palabras de buena crianza sin intenciones reales de llevarlas a la práctica antes de que nazca la siguiente cohorte de seres humanos.

Quizás estemos viviendo los primeros atisbos de una Revolución en marcha. Porque las revoluciones también son eso: donde la nueva generación se enfrenta a la vieja generación, donde se reemplazan los viejos patrones de desarrollo por los nuevos. Sin miramientos ni concesiones de ningún tipo. Les alcanzará el tiempo a esta nueva generación para articularse y asaltar el cielo con sus sueños? O sucumbirán tal como lo hicieron los soñadores de Mayo del 68, la generación responsable del estado crítico en que se encuentra el planeta y que sus nietos y bisnietos pretenden resolver?

Ojalá que esta nueva camada de seres humanos logren sus sueños… ¡y que sus beneficios alcancen para todos!

Atentamente,