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Coronavirus en Chile: ¿oportunidad del Gobierno para imponer su agenda?

El brote del Coronavirus en Chile ha dejado en un plano incierto a toda la población, tanto en las medidas que se tomarán como en el futuro del plebiscito.

Rodrigo Aliaga

  Martes 17 de marzo 2020 19:39 hrs. 
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La crisis de salud por el virus COVID-19 es real en nuestro país. En menos de una semana los casos han alcanzado los 201 infectados, sin posibilidad de controlar y trazar los contagios. El Gobierno ha pasado a Fase 4 de la pandemia y, desde el Ministerio de Salud, han tomado medidas como el cierre de fronteras desde el 18 de marzo y la reducción del número de personas que se pueden reunir en lugares cerrados a 50.

El virus, que comenzó a propagarse en diciembre de 2019 en la localidad de Wuhan, China, ha alcanzado rápidamente escala mundial, urgiendo a los distintos gobiernos a dar una respuesta rápida para evitar la propagación y el contagio de sus ciudadanos.

En Chile, las respuestas de las autoridades han sido ampliamente criticadas por distintos sectores debido a su lentitud y poca certeza ante el tema. Así lo expresó la socióloga María Emilia Tijoux.

“Creo que, con lo que se ha demostrado antes, ha habido inoperancia y falta de contacto con especialistas, confiar en la ciencia, echar mano al conocimiento que hay en Chile”.

La crisis sanitaria también ha hecho que el Gobierno adopte medidas en distintos ámbitos, como el trabajo, el transporte y la educación. En el primero de estos, el mandato de Sebastián Piñera le ha puesto urgencia al proyecto de ley de teletrabajo, el cual ha sido criticado por apuntar a la precarización de los derechos laborales y sindicales.

¿Qué relación hay entre las crisis que ocurren en la sociedad y las medidas que adoptan (o no adoptan) las autoridades?

En su libro, La doctrina del shock, la autora y periodista Naomi Klein, describe como en momentos de crisis o catástrofes, los Estados son capaces de gestionar estas situaciones de tal manera de llevar a cabo alguna agenda. Chile no es un país ajeno a esto, al contrario, resultó ser un experimento propicio para llevar a cabo esta práctica. En particular, lo ocurrido con el golpe de Estado de 1973 y la aplicación del sistema neoliberal de Milton Friedman, largamente cuestionado y un foco de críticas en las revueltas sociales desde el 18 de octubre.

El mismo economista dijo: “Solo una crisis -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo depende de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”.

“Friedman aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o un estado shock a gran escala durante la década de los setenta, cuando fue asesor de dictador general Augusto Pinochet”, escribió Klein en su aclamado libro. “Los ciudadanos chilenos no sólo estaban conmocionados después del violento golpe de Estado de Pinochet, sino que el país también vivía traumatizado por un proceso de hiperinflación muy agudo. Friedman le aconsejó a Pinochet que impusiera un paquete de medidas rápidas para la transformación económica del país”.

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Teletrabajo ¿medida sanitaria u oportunidad política?

Hoy, frente a la incertidumbre y nerviosismo que genera una pandemia en la ciudadanía, las acciones del Gobierno no parecen atacar el problema de fondo. El investigador de la Fundación SOL, Recaredo Gálvez, considera que las autoridades no están siendo atingentes con los proyectos que se están trabajando, como es el caso del proyecto de ley de teletrabajo, el cual tomó urgencia y discusión inmediata.

“Si el gobierno quiere seguir empujando sus proyectos de ley que no le dieron buenos resultados en el Congreso, sin modificar ni un ápice de lo que dice, realmente lo que está haciendo es un uso oportunista de esta crisis. El contexto reúne las condiciones para que ellos puedan usar esto a su favor, pero la poca credibilidad que tiene este gobierno probablemente también le va a jugar en contra si es que mantiene esta estrategia”, sentenció.

Recordar que este proyecto fue enviado el 10 de agosto de 2018 y aprobado por la Cámara de Diputados en noviembre de ese año con el objetivo de facultar al trabajador a prestar servicios, total o parcialmente, a distancia. Esta facilidad presenta diversos problemas: desde el aislamiento de los trabajadores, el complejo escenario de las jornadas laborales y la flexibilidad de estas, y la posible disminución del poder de negociación de los trabajadores.

“Cabe preguntarse si el Parlamento necesariamente tiene que tramitar una ley en un período excepcional para que esto ocurra, si la norma vigente lo permite. El actual código del trabajo tiene componentes que pueden permitir que las empresas tengan mayor nivel de flexibilidad con los trabajadores, por ejemplo, el artículo 22, que determina que pueden haber casos de trabajo que se den mediante medios telemáticos. También se puede generar un cambio en el contrato de trabajo con la persona para que pueda desempeñar su trabajo sin ningún problema. Por otra parte, existe la reforma que se aplicó en el gobierno pasado, la nueva ley de relaciones laborales, que tenía que ver con el aspecto de poder generar pactos o situaciones especiales de trabajo”, recalcó Gálvez.

Sin embargo, no todos creen el alcance de esta agenda. La socióloga y doctora en ciencia política, Lucía Dammert, considera que esta crisis no puede ser gestionada de esta forma. “Hay mucha teoría sobre situaciones graves que ponen en duda la capacidad estatal, como guerras o desastres naturales, pero la situación que estamos viviendo no es local, es global. Muchos de los problemas económicos o sociales no dependerán del Estado nacional. Yo creo que la teoría queda un poco corta, pero sin duda esta crisis de salud pública traerá cambios y redefiniciones en toda la agenda política”, dijo.

 

La incertidumbre del plebiscito constitucional

Otro elemento incierto en el país por la aparición del virus es el proceso para una nueva Constitución firmado por el Gobierno en noviembre de 2019. La primera votación para decidir sobre el curso del proceso y la modalidad que tendrá, será (hasta el momento) llevada a cabo el 26 de abril. Ante el aumento de casos, el Colegio Médico aconsejó posponer la votación, algo que los presidentes de los partidos políticos acordaron revisar dado cómo el virus ha avanzado. El Gobierno, mientras, ha optado por no pronunciarse al respecto y tomar una postura pasiva.

“Este es un Gobierno muy débil que debería tratar de incluir dentro de sus principales actores a gente que traiga mayores niveles de legitimidad, como fue la actuación del Colegio Médico. Creo que se enfrentará a un desafío enorme y que no soportaría que un mal ejercicio de la política traiga mayores niveles de descontento social”, sentenció Lucía Dammert.

El académico y analista político, Ernesto Águila, también considera que la mencionada “doctrina del shock” es una práctica que se ha demostrado a lo largo de los años, pero que en el caso de que el plebiscito sea algo que se quisiera posponer, no será una tarea fácil:

“Hay buena noticia, en caso que sea necesario postergar el plebiscito. Este y todo su proceso está en la Constitución política del país. Se hizo por una reforma constitucional y, por lo tanto, mover ese acuerdo requiere un acuerdo amplio. Difícil que pasen “gato por liebre” frente a la ciudadanía si es que la decisión fundada es postergar el plebiscito y redefinir un itinerario constitucional en función de las condiciones que hoy día existen. Tiene que haber un alto acuerdo y tiene que ser transparente, de cara a la ciudadanía”, indicó Águila al programa Radioanálisis.

Pese a esa incertidumbre, Águila se siente confiado en que esta crisis también será un aliciente para el proceso constituyente. “Espero que se fiscalice y que no se use una crisis como ésta para abandonar el proceso. Además, la propia crisis, como se ha dicho, va demostrando la necesidad de una nueva Constitución. Que la salud sea un derecho, que el Estado tenga otras responsabilidades, en fin. Esto puede convencer muchas más personas de que es necesaria otra constitución política”, dijo.

“Considero que es oportuno aplazarlo. Es un contrasentido tener un discurso de aislamiento y que la gente se quede en la casa lo más posible, pero por otro lado llamarlos a votar”, comentó Dammert. “Esto no es cancelar el plebiscito, pero cancelarlo me parece que es una medida necesaria y una medida prudente”.

Si bien el escenario de un plebiscito constitucional no se ve propicio para la fecha acordada, lo importante para los expertos es centrarse en la salud de los ciudadanos, pues las condiciones para realizarlo, actualmente, no están. Algo en que también convergen los expertos contactados es que la respuesta del gobierno no ha sido la adecuada ante esta crisis y que eso ha agudizado el problema, teniendo a Chile como el país de Latinoamerica con la peor tasa de contagio.

“Me parece complicado que se priorice la cuestión económica más que la cuestión humana. Hay un sector de la clase trabajadora chilena que está siendo particularmente afectada, porque pienso que no se le va a considerar en las medidas que se están tomando. Este virus que debería ser atacado ‘democráticamente’, lamentablemente no es así”, expresó María Emilia Tijoux.

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