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Fundación Sol y salario mínimo: “No cubre un nivel de vida básico, lo que se agrava cuando es el mismo Estado el que define ese nivel”

El investigador de Fundación Sol, Benjamín Saez, se refirió al reajuste salarial propuesto por el Ejecutivo basado solo en la variación del IPC, lo que se traduce en un alza de 1.500 pesos. "Se ha perdido de vista que el objetivo de esta política es poder garantizar un ingreso que asegure una calidad de vida mínima que permita la subsistencia", sostuvo.

Camilo Villa J.

  Martes 1 de septiembre 2020 20:57 hrs. 
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Fue una sorpresa para muchos. El Gobierno, de forma inédita, presentó un reajuste de cero por ciento para el salario mínimo establecido en Chile. Si consideramos que, entre marzo y agosto, el IPC subió un 0,4 por ciento, el sueldo base aumentará en 1.500 pesos, es decir, el Ejecutivo pretende fijarlo en 322 mil pesos.

Y si bien desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) plateaban un sueldo mínimo de 400 mil pesos, el Ministerio de Hacienda no cedió, argumentando la crisis económica que se vive en el país producto de la pandemia.

El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, afirmó que el poder adquisitivo de quienes ganan esta cifra se mantendrá, queriendo contrarrestar las críticas. Sin embargo, para muchos políticos y expertos esta razón no es suficiente, pues el sueldo mínimo en Chile no llega siquiera a la línea de la pobreza.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el investigador de Fundación Sol, Benjamín Sáez, rechazó la propuesta del Ejecutivo sosteniendo que tal cifra no alcanza para cubrir las necesidades mínimas, lo que se agrava tomando en cuenta que es el propio Estado el que ha fijado la línea de la pobreza en el país.

La persona que recibirá este salario mínimo reajustado que propone el Gobierno, de 322 mil pesos, sería una persona que no alcanza a cubrir un nivel de vida mínimo, lo que se agrava cuando es el mismo Estado es que está definiendo ese nivel, es decir, cuando el Estado define la línea de la pobreza, es el mismo aparataje el que define un estándar mínimo y, por lo tanto, cuando se fija el salario mínimo, se ha perdido de vista que, justamente, el objetivo de esta política es poder garantizar un ingreso que asegure una calidad de vida mínima que permita la subsistencia”.

El experto en temas laborales afirmó que no incrementar el salario mínimo no ayuda a superar la actual crisis económica, pues una reactivación requiere necesariamente poder adquisitivo de la ciudadanía.

“Los salarios juegan un rol importante en la reactivación, es decir, si se tiene a una población que no tiene capacidad adquisitiva, que mantiene salarios que no alcanzan para vivir en Chile, entonces la recuperación será algo muy dificultoso y, es en este sentido, que la política del salario mínimo podría servir en este contexto de reactivación”.

Benjamín Sáez

Benjamín Sáez

Además, el sociólogo de profesión recordó que, con o sin crisis, los gobiernos se han resistido a aumentar sustantivamente el sueldo mínimom. Por lo demás, y justamente por la actual situación, el Ejecutivo debió tener una respuesta mucho más contundente.

Los argumentos que dicen que no se puede aumentar porque hay crisis, también los hemos visto en momentos donde la economía anda bien: cuando la economía anda bien no hay que aumentar el salario mínimo para que no se estropee ese crecimiento. Entonces, este tipo de argumentos los escuchamos todo el tiempo, y hoy estamos en un contexto histórico, en una situación mucho más compleja y, por lo tanto, se esperaría una respuesta acorde con las necesidades que tienen las personas”.

Otro de los argumentos esbozados por el Ejecutivo para mantener el salario mínimo es que las empresas que pagan tal cifra, en su gran mayoría, son las de tamaño pequeño, que se verían imposibilitadas de poder pagar más a sus trabajadores.

Al respecto, Sáez afirmó que no solo las pequeñas empresas pagan el sueldo mínimo, pues un cuarto de quienes perciben este ingreso trabaja para grandes empresas.

“No es real que sean solo las pequeñas empresas las que pagan el salario mínimo, pues este salario también es importante en la gran y mediana empresa. Hoy, un cuarto de las personas que ganan el salario mínimo trabaja en empresas que son de 200 personas o más, es decir, la gran empresa”.

El Gobierno también ha defendido su propuesta amparándose en el Ingreso Mínimo Garantizado, que consiste en un aporte estatal a aquellos trabajadores que perciban menos de 380 mil pesos como sueldo.

Ante esto, el investigador de Fundación Sol sostuvo que una propuesta como esta le resta valor al trabajo, pues se pierde un piso económico mínimo para alguna determinada actividad.

“Esto es algo que no es novedoso, Sebastián Piñera desde hace mucho tiempo que plantea esta idea de un ingreso mínimo en vez de un salario mínimo, tratando de sacarle el énfasis a lo que es el trabajo, donde el salario mínimo es un límite que se fija para decir que el pago por el trabajo concreto tiene que tener, al menos, este piso, y al llevar esta lógica de los ingresos mínimos, se pierde toda esta visión de en cuánto debe fijarse el costo mínimo de un trabajo específico, de una actividad que se está desarrollando, entonces es una forma de subvención al capital”.

Por último, Sáez afirmo que una medida como esta, si bien es bienvenida por los trabajadores, a la larga lo que hace es proteger a los empresarios, alivianándole responsabilidades y haciéndose cargo de ellas el Estado.

La propuesta del salario mínimo ya es discutida en el Congreso, entidad que deberá despacharla a ley antes de que termine el mes de septiembre.