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Año XIII, 27 de febrero de 2021

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Predominio de la clase baja y desconfianza en las instituciones estatales: los resultados del Informe Latinobarómetro en Chile

Además, según el 25° Informe Latinobarómetro 1995-2020, en una escala de 1 a 10, donde uno es completamente inaceptable y 10 es completamente aceptable, los chilenos califican la desigualdad con 2,32 puntos.

Rocío Olivares Mardones

  Lunes 25 de enero 2021 17:05 hrs. 
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En su edición 25°, el informe realizado por la Corporación Latinobarómetro -estudio que comenzó a medir año a año la situación del país desde 1995 hasta su ultimo informe del año 2020- hace hincapié en los detonantes del estallido social y cómo han evolucionado durante este tiempo.

Para ello, se realizaron 1.200 entrevistas cara a cara entre el 28 de octubre y el 26 de noviembre del año pasado, detectando malestar social, temor a la recesión económica debido a la pandemia y una crisis de representación política como algunos de los puntos más importantes del informe.

Este reporte comienza asegurando que en Chile “no hay espacio de tolerancia con la desigualdad. Según el Informe Latinobarómetro 1995-2020, en una escala de 1 a 10, donde uno es completamente inaceptable y 10 es completamente aceptable, los chilenos califican la desigualdad con 2,32 puntos”.

Según Marta Lagos, Directora Ejecutiva de Corporación Latinobarómetro, “esta intolerancia se ha ido construyendo a lo largo de los años en la medida que la ciudadanía veía que esta no se desmantelaba, mientras algunos alcanzaban la clase media el resto se quedaba atrás”. Para los chilenos, complementa el informe, las tres peores expresiones de desigualdad son en el acceso a la salud, oportunidades de educación y el acceso a la justicia.

“Hay algo central en la demanda de los chilenos hoy día son dos prácticamente, primero para quien se gobierna, la gente quiere que se invierta la situación y se gobierne para la mayoría, y dos quiere que haya una justa redistribución de la riqueza. Esos dos puntos centrales de las demandas ciudadanas que vienen desde hace décadas no están suficientemente incorporadas a las políticas públicas y las acciones de la política, dejando a la política en un mal pie” afirma la directora de la corporación.

Además, el informe detecta que en Chile sigue predominando la clase baja (entre 68% y 57%). La clase media si bien ha crecido un 10%, situándose en 39%, no es la que predomina. Según Lagos, “esta discrepancia entre el discurso público y la autoclasificación de clase social, es otro de los desencuentros entre los que mandan y el ciudadano en general, y está en el piso del estallido social, el enfrentar la realidad que viven los chilenos con la realidad que se cree que viven”.

Apoyo a la democracia

Otro tema que se abordo en la presentación del informe fue el nivel de apoyo y aprobación que la población chilena sentía por el modelo democrático.

En 2010, con la primera presidencia de Sebastián Piñera se registraron los niveles más altos de apoyo a la democracia desde 1995 con un 63% y se mantuvo así durante toda esa administración.

Luego, el apoyo aumenta a 65% en el segundo mandato de Michelle Bachelet para después caer a 54% en 2016. Con la segunda alternancia hacia la derecha en el segundo mandato de Sebastián Piñera se vuelve a producir un aumento del apoyo a la democracia de 55% en 2017 a 61% en 2020. Hoy Chile goza de uno de los más altos niveles de apoyo a su democracia desde que se comienza a medir hace un cuarto de siglo en 1995. La pandemia ha reforzado la fe en la democracia en Chile, contrario a que muchos creen. Sin embargo, el apoyo a la democracia no está relacionado con la confianza en las instituciones de la democracia y no se ve afectado por ello.

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Quizá aún mas interesante es que parecía alarmante que desde 2013 venía aumentando el apoyo a un régimen autoritario de 10% a 23%, pero se desmantela abruptamente en 2020, cayendo 11 puntos porcentuales y llegando al 12%. Esto al mismo tiempo que aumenta la indiferencia al tipo de régimen de 15% a 21% en el mismo período.

La valoración de la democracia no deja duda al respecto. La democracia que tenemos no es la que quieren los chilenos. Casi ningún chileno dice que lo que tenemos es una democracia plena (2%), aumenta once puntos porcentuales de 43%, en 2018, a 53%, en 2020, los que dicen que nuestra democracia tiene grandes problemas, y aumenta de 6% a 15% en el mismo período los que dicen que esto no es una democracia.

Marta Lagos, interpreta que esta caída en la confianza ante el modelo democrático, y por coletazo a los mandatarios que representa, se podría deber entre muchos factores a los emblemáticos casos de corrupción y lo fallida que ha resultado la  justicia con respecto a la resolución de estos casos.

“Lo que cae (corrupción); que en un momento fue bastante alto, llegando al 47%. Cae del 35% a 17%, es decir, la mitad entre los año 17’ y 20’ es el progreso en la reducción a la corrupción. O sea junto con creer que la corrupción aumentó, se tiene mucho menos fe en la capacidad del Estado chileno, de los gobiernos y de las instituciones de reducir la corrupción“, concluye Lagos.

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¿Quién tiene más poder?

Claudia Mujica, Representante Residente del PNUD en Chile, quien fue invitada a la presentación de este informa, destaca las conclusiones e información que entrega este documento, pues le parece que revelan bastante bien la realidad de la sociedad chilena.

“Otra combinación muy iluminadora respecto de las dinámicas actuales en la sociedad chilena, aquí me refiero al distanciamiento de la ciudadanía respecto de la política institucional y el aumento de las formas de involucramiento. Los resultados de la serie revelan que desde el año 95’ en adelante, tres de cada cuatro chilenos y chilenas declara que no le interesa la política y en la última medición del 2020 menos de 1/4 de las personas encuestadas se siente cercano a un partido político“, cometa Mujica.

En el caso de Chile el asunto es muy claro, el poder en primer lugar está en manos de las grandes empresas (48%) y en segundo lugar en el Gobierno (43%). Lo interesante del año 2020 es que ambos aparecen perdiendo poder.

Vemos como en Chile el poder de las empresas de dispara por encima del poder el Gobierno a partir de 1998 acercándose en 2020, donde las grandes empresas quedan con 48% y el Gobierno con 43%. Otro indicador que confirma la idea que se gobierna para los intereses de unos pocos y no para la mayoría.

La confianza en instituciones en Chile ha ido en decadencia en 2020, en primer lugar la Iglesia y luego las instituciones públicas y de la democracia.

La caída en la Iglesia Católica chilena es de los declives de confianza más altos de toda América Latina en 25 años. Cae de 77% en 1996 a 31 % en 2020. Esto se debe a los escándalos de pedofilia

En el caso de las Fuerzas Armadas entre 2018 y 2020 se produce una abrupta caída de confianza de 53% a 32%. Ello por los escándalos de corrupción en que han visto involucrados altos miembros del ejército y la malversación de fondos públicos de la institución.

La imagen de la policía que había fluctuado entre un máximo de 63% en 2007 y un mínimo de 43% en 2017, cae de 48%, en 2018, a 32%, en 2020, alcanzando así su mínimo histórico. Las razones del desplome de la policía son múltiples, por una parte la corrupción y por otra la brutal represión y violación de los DDHH ocurridos durante el estallido social.

Mientras tando, la confianza en el presidente se mantuvo los primeros 20 años desde la transición alrededor de los 60 puntos porcentuales, para empezar a declinar a partir de 2006, donde alcanza un 65%, para caer constantemente desde entonces hasta llegar a 16% en 2020.

El parlamento alcanzó su máxima confianza en 1997 con 53%, hoy tiene 13%. Su primer declive significativo, del cual no se recupera, se produce durante la crisis asiática entre 1997 y 2003. Su segundo declive significativo se produce a partir del año 2010 donde comienza a caer a partir de su punto mas bajo anterior. La última década la confianza en el parlamento ha sido inferior al 20%.

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Las condiciones socioeconómicas

Latinobarómetro recoge un indicador de clases sociales que es una auto-clasificación, es decir cada cual se clasifica en una clase social. Por tanto, no se trata de un indicador en el cual el investigador decide, sino que son los chilenos los que se clasifican. Aquí vemos la evolución de las clases sociales en Chile durante una década desde 2011. Hoy un 57% de auto clasifica en la clase social baja, un 39% en la clase media, y un 4% en la clase alta; además, 49% indicaba recibir ayuda del estado.

Otra información que entrega este informe es un 11% de los chilenos declaran no tener suficiente comida para alimentarse, a lo que se suma que existe un miedo generalizado al desempleo, el cual aumentó en 2017 y alcanzando antes del estallido social en 2018 el mismo nivel que tiene en octubre de 2020 después del peak de la pandemia.

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