Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 4 de julio de 2022

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Violencia Injustificada

Columna de opinión por Ariel Ulloa
Domingo 7 de marzo 2021 21:55 hrs.


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La historia de la humanidad está  marcada por la violencia.  Siempre o casi, la utilización de este recurso extremo por parte de las fuerzas enfrentadas ha tenido una explicación , sin embargo son escasas  las oportunidades  en que su utilización   como vía para resolver problemas, se haya encontrado plenamente justificada. En muchos  conflictos  -nos lo recuerda la historia-  por la vía de la negociación, pudo encontrase una solución pacífica a las  controversias. Sin embargo, intereses políticos, de clase, financieros, religiosos incluso, muchas veces lo han impedido.

En el caso de Chile, luego de una dictadura feroz con miles de muertos, desaparecidos, violaciones masivas de los DDHH, el pueblo eligió un camino pacífico para deshacerse de Pinochet, que fue el plebiscito. En esa ocasión, una minoría política pensaba que el único camino para poner fin a la dictadura era el de la confrontación militar y de masas. Es decir, la violencia. Otros pensamos que había que ahorrar a Chile una cuota más de sangre y de horror.  Tuvimos razón. Vino luego una larga transición con sus luces y sombras y una Constitución que con sus cerrojos y amarres y el derecho de veto de la derecha, impidió resolver todos los problemas heredados de la dictadura.  La democracia, que nunca ha sido  ni será perfecta, permitió que millones el 18 de Octubre de 2019 salieran a las calles y plazas en todo Chile para exigir más libertades, más democracia y protestar contra las desigualdades y los abusos. Nada de esto hubiera  sido posible sin una democracia que, con sus limitaciones e imperfecciones, lo permitiese.

Nuevamente los chilenos y chilenas eligieron un camino para resolver esas controversias , un camino civilizado y  democrático: PLEBISCITO Y NUEVA CONSTITUCIÓN. Sin embargo , igual  que  en 1988,  sectores sociales y políticos muy minoritarios,  obstaculizan el camino pacífico elegido por la enorme mayoría oponiendo a aquel la violencia. ¿Es que esos sectores consideran que incendiar municipios, iglesias o estatuas, es más revolucionario o  conduce a un Chile más justo, igualitario y democrático?   Pensar de esta manera me parece, no solo un error,  sino que raya en lo demencial. Los actos violentos ,  desde luego,  pueden  tener una  explicación en cuanto a sus causas   , pero jamás tales actos pueden ser justificados utilizando como pretexto tales  causas como sucede con aquellos  que prefieren guardar silencio y eluden la condena.     Estos actos insensatos ensombrecen la posibilidad de contar con una Nueva Constitución que abra un camino para resolver  los problemas que llevaron al estallido social del 15 de Octubre de 2019 y que dejó a la luz del día la pandemia.

El autor es ex alcalde de Concepción.

 

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.