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Año XIII, 20 de septiembre de 2021

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Columna del Director:
Patricio López

Y cuando desperté 1973 aún estaba allí

Patricio López | Viernes 10 de septiembre 2021 11:20 hrs.


Uno de los tantos clichés de la literatura es que el cuento más corto es “El Dinosaurio”, del genial hondureño Augusto Monterroso. No ocupamos ni tres segundos de este comentario en citarlo íntegro: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Años después el chileno Mauricio Redolés lo parafraseó, en un breve texto que quizás resume como ningún otro lo que nos sigue pasando a quienes vivimos en Chile hasta hoy. El poema se llama “Monterroso” y dice así: “…y cuando desperté/ 1973/ aún/ estaba allí”.

Hoy es 10 de septiembre y todo habitante de este territorio sabe que eso quiere decir que es la víspera del 11 de septiembre. El aniversario del Golpe. Un hecho que ocurrió hace 48 años, cuando la mayoría de nuestra comunidad siquiera había nacido, pero que sin embargo permanece como una marca indeleble. Le hemos escuchado a los viejos (entiéndase esa palabra en estos comentarios siempre como un piropo) todo tipo de menciones para referirse a ese tiempo: muchos nos han referido que fueron los mil días más felices de sus vidas. Esa afirmación radical respecto a la propia existencia trasciende largamente a la política. Le he escuchado a otros, incluyendo a familiares, hablar del 11 de septiembre como un día de alivio. Esas contradicciones acompañan a los grupos humanos de Chile hasta el día de hoy y es por eso que la fecha nunca es normal: invita a recordar, a movilizarse, al recogimiento, e incluso a quienes no lo vivieron, como un día que no se tiene cabalmente claro por qué, ni cómo, nos sigue marcando.

El otro día escuchábamos en esta radio a Emilia Schneider, quien nació 26 años después de que su bisabuelo, el general constitucionalista René Schneider, fuera asesinado por una conspiración de Estados Unidos y la ultraderecha chilena para impedir la asunción de Salvador Allende. Evidentemente no lo conoció ni de lejos, pero contaba cómo él era parte de su vida, y cómo su generación traía ese legado y trataba de descifrarlo en las circunstancias actuales. Y claro, éstas no son circunstancias cualquiera, más allá de que por efecto de la pandemia muchos hayamos vivido el tiempo más extraño de nuestras vidas. Éste es un tiempo constituyente, que trata de reconstruir un contrato social que incluya a todas las expresiones del país y que supere el legado privatizador e individualista de la Dictadura.

Quizás por ello, el dolor acumulado por los hechos trágicos que se iniciaron a partir del 11 de septiembre no se esfuman, porque como decía Mario Benedetti, el olvido está lleno de memoria, pero ahora convive con la esperanza de construir una sociedad más justa e integrada, que, precisamente, estaba en el corazón del proceso histórico que se inició en Chile en la primera mitad del siglo XX y que, con gobiernos de distinto signo, se prolongó hasta el día del Golpe.

En este 10 de septiembre, que como decíamos carece de identidad propia porque es meramente el día anterior al 11, reivindicamos la necesidad de verdad, justicia y reparación, respecto a los hechos que conmemoramos, pero también respecto a los ocurridos luego del 18 de octubre de 2019.

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