Cinco series, cinco maneras de jugar con los géneros

  • 04-09-2026

No se ustedes, pero cuando me recomiendan una serie, mi entusiasmo decae de inmediato cuando me entero que tengo que ponerme al día con cinco temporadas, cuarenta personajes y una mitología que requiere tomar apuntes. Por lo que agradezco encontrar historias que ofrecen un viaje completo —o al menos una primera estación satisfactoria— en pocos capítulos.

Estas cinco propuestas son una primera temporada o mini series que no requieren conocimiento previo y que disfrute muchísimo en los últimos meses, y tienen además algo que me interesa especialmente: parten de géneros que conocemos bien, pero los usan para contar otras cosas, desplazar a sus protagonistas habituales o poner en tensión algunas de sus reglas.

The Boroughs (Netflix)

La ciencia ficción y el terror sobrenatural suelen estar protagonizados por jóvenes que descubren que el mundo adulto esconde algo siniestro. The Boroughs cambia el punto de vista y reúne a un grupo de habitantes de una comunidad de retiro que debe enfrentarse a una amenaza capaz de robarles aquello que menos pueden desperdiciar: el tiempo. Con un elenco extraordinario —Alfred Molina, Geena Davis, Alfre Woodard, Bill Pullman, Clarke Peters y Denis O’Hare—, la serie convierte la vejez, la pérdida y la conciencia de la muerte en parte central de una aventura fantástica. Es también una historia sobre la amistad y la posibilidad de seguir encontrando una comunidad cuando buena parte de la vida parece haber quedado atrás.

Ride or Die (Prime)

Octavia Spencer y Hannah Waddingham (diosa!) encabezan esta comedia de acción sobre dos mejores amigas cuya relación cambia por completo cuando una descubre que la otra no es una tranquila contadora forense, sino una asesina internacional. Desde allí comienza una persecución por Europa que mezcla espionaje, humor y road movie. El gran atractivo está en ver a dos mujeres de mediana edad ocupar el centro de un género que durante décadas reservó la acción, el riesgo y la aventura para protagonistas masculinos. La amistad entre ellas es el centro de gravedad de la serie y moviliza más que las conspiraciones y los criminales que las persiguen. Es una refrescante y muy bien hecha vuelta de tuerca a las series de espías.

El palacio del Este (Netflix)

Esta miniserie coreana cruza el drama histórico de palacio con la fantasía oscura, el terror y el relato de investigación. Un hombre capaz de transitar por el mundo de los espíritus y una dama de la corte que escucha a los muertos son convocados por el rey para descubrir qué ocurre en el palacio del príncipe heredero. Las apariciones y las maldiciones conviven con las intrigas palaciegas, pero los fantasmas no funcionan únicamente como amenazas: también son la expresión de secretos, violencias y dolores que el poder ha intentado mantener enterrados.

Verano del 36 (Netflix)

En la Niza de 1936, mientras los trabajadores franceses disfrutan por primera vez de vacaciones pagadas, cuatro mujeres de orígenes muy distintos quedan involucradas en el asesinato de un fiscal en el Hotel Riviera. La serie toma la estructura del misterio policial y la instala en un momento de enorme transformación social, marcado por el Frente Popular y por derechos que hoy parecen evidentes, pero que nos hace bien recordar que fueron producto de décadas de lucha. El crimen permite reunir a mujeres separadas por la clase, las experiencias y las expectativas que la época ha impuesto sobre ellas. La investigación importa, pero también lo que ese verano anuncia sobre un mundo que comienza a cambiar. Bella producción francesa con inspiración en la novela policial con cuidada mirada social a lo Agatha Christie.

El joven Sherlock

Volver sobre Sherlock Holmes siempre supone enfrentarse a un personaje que hemos visto muchísimas veces. Esta serie decide encontrarlo antes de que se convierta en el detective que conocemos: tiene diecinueve años, es brillante, impulsivo, indisciplinado y todavía no sabe ordenar del todo aquello que ve. Cuando un asesinato en Oxford lo convierte en sospechoso, debe resolver su primer gran caso y termina envuelto en una conspiración mucho mayor. Guy Ritchie recupera el misterio, pero lo mezcla con aventura, acción, humor y relato de formación. Lo más entretenido es observar cómo comienzan a construirse el método, los vínculos y también las rivalidades que definirán al personaje. Quizá lo que más agradezco de esta serie es que es muy respetuosa con su origen literario y con la época que cuenta y no busca “contemporaneizar” a un personaje que ya es suficientemente moderno.

Cinco universos muy diferentes que recuerdan que trabajar con los géneros no significa repetir sus fórmulas. También puede ser una manera de cambiarnos el punto de vista, preguntarnos quiénes han quedado fuera de esas historias, a quien nos falta darle voz y descubrir nuevas posibilidades dentro de relatos que creíamos conocer.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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