Dado todo lo que está sucediendo en Brasil, no sería descabellado pensar que la designación de Javiera Blanco al Consejo de Defensa del Estado busca ser un cortafuegos para posibles querellas futuras en contra de Michelle Bachelet, más que un premio a lealtades por servicios prestados.
La UDI, el partido con más militantes envueltos en escándalos de corrupción pero también el más votado de Chile, aplica mejor que nadie la llamada “post-verdad”. Es decir, intenta blanquear sus mentiras políticas. Van Rysselberghe se está convirtiendo en nuestra Donald Trump.
La reciente reunión del Comité Central del PS sinceró dos cosas. La primera es que la estrategia original de Lagos para retornar a La Moneda naufragó. La segunda es que los socialistas criollos parecen más empeñados por retener sus cargos de cortesanos, que por nombrar al próximo rey.
El modelo chileno dice a las masas que no tienen motivos para quejarse, porque hace 20 o 30 años vivían en “poblaciones callampas”. Lo que no les cuentan es que en esa época los empresarios no eran tan ricos como ahora . ¿Qué han dicho los actuales candidatos presidenciales sobre esto? Casi nada.
Pese a su mediática y exitosa proclamación como precandidato presidencial, y a ser el líder del oficialismo en las encuestas, el senador independiente aún está lejos de consolidarse. En un país con un nivel de abstención superior al 60 por ciento, las primarias de la Nueva Mayoría no se definirán por los sondeos, sino por la disciplina de los militantes.
Con su mísero 6 a 8 por ciento de apoyo en las encuestas, Ricardo Lagos está más cerca de volver a la presidencia que varios de sus contrincantes.
Cuando los historiadores del futuro escriban sobre nuestra época, Michelle Bachelet –una víctima de la dictadura que, sin embargo, trataba de “tío” al general de la Fach Fernando Matthei, quien traicionó a su padre y compañero de armas Alberto Bachelet- no entrará a los libros de historia como una líder que contribuyera de manera decisiva al “Nunca Más”.
El fiscal Carlos Gajardo solicitó audiencia al 13° Juzgado de Garantía para llevar a cabo la formalización en ausencia del ex presidente de la ANFP por delitos tributarios y apropiación indebida. De acuerdo al persecutor este es el primer paso para concretar la petición de extradición de Jadue.
En general, el ex Presidente no se lleva bien con las urnas. Por ello, para su actual campaña despliega una estrategia doble. Por un lado, quiere evitar los procesos electorales internos, adoptando una estrategia de bullying con los partidos afines y apostando a ser proclamado por secretaría. Por otro, ha tratado de recuperar al antiguo Lagos de los años 80 e incluso 60, mostrándose como un político de izquierda, aunque no lo sea.
Pese a estrenar en 2002 el lema de “UDI popular”, ese partido siempre ha sido copular. Su reciente elección interna “democrática” para escoger a la nueva directiva sólo viene a confirmar el peso de los poderes fácticos del partido más derechista de Chile. Pero hay más en juego. La “derechización” de la UDI busca cerrarles las puertas al surgimiento de movimientos aún más ultra en nuestro país, como viene sucediendo en Europa y Estados Unidos.
Chile no tiene millones de refugiados presionando sus fronteras y que provengan de alguna ex colonia o de una guerra inventada por nosotros; no existe resentimiento nacionalista porque los obreros de Huachipato pierden sus trabajos por culpa de la India; no tenemos un flujo de inmigrantes significativo que, como en el caso de Europa, ponga a prueba las prestaciones sociales gratuitas. Entonces, ¿por qué surge este tema?
¿Existen dictaduras mejores y peores? Sin duda alguna. La dictadura de Ibáñez no fue igual a la de Pinochet. ¿Existen democracias mejores y peores? Sin duda alguna. La democracia actual de Suecia es muy distinta a la que existe en Chile.
Daniel Kahneman, el psicólogo que en 2002 ganó el Premio Nobel de Economía, acuñó el concepto de “la falsa ilusión del éxito”. Se trata del síndrome que tiene atrapada a nuestra elite política en su botella de cristal.
¿Cuáles son los incentivos que hoy tienen los partidos de la Nueva Mayoría para mantenerse fieles a la Presidenta? Ninguno. Es más, todos los estímulos apuntan a alejarse de ella y de su gobierno y tratar de salvar el propio pellejo. En otras palabras, los partidos están mirando hacia los comicios legislativos del próximo año. Y están actuando de manera acorde.
Los líderes de ultra-derecha occidentales comparten un discurso similar: están en contra de la globalización, la que en las últimas décadas ha pauperizado a las clases medias trabajadoras. Curiosamente, se trata de una visión que originalmente fue concebida por la izquierda. Entonces, ¿qué ha sucedido en los últimos años para que una causa “progresista” se transformara en una bandera electoral de la extrema derecha?
Ricardo Lagos es nuestro conde von Metternich, el diplomático austríaco que en 1814 presidió el Congreso de Viena para restaurar el viejo orden europeo que se había desmoronado tras la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. Metternich, como Lagos, fue el estadista convocado para restablecer un pasado reciente de orden y sumisión de las masas.
El temor no verbalizado de la élite política es que la elevada abstención pueda resquebrajar el modelo político al restarle, en los hechos, toda legitimidad representativa. Peor aún para el orden establecido, una parte importante de esa abstención puede ser en realidad un voto político duro.