Tailandia y Camboya sellaron un acuerdo de cese de hostilidades que puso fin a tres semanas de combates que dejaron al menos 47 muertos y más de un millón de desplazados. Se prohíbe atacar a la población civil y exige la liberación de soldados.
El conflicto fronterizo, reanudado con tanques, drones y artillería, causó la huida de más de 500.000 camboyanos y cerca de 400.000 tailandeses. Las dos semanas de lucha por una vieja disputa limítrofe dejaron al menos 41 muertos.
El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, rechazó la oferta de tregua de Malasia y desmintió a Donald Trump sobre la causa de los ataques, asegurando que continuarán las acciones militares hasta que “termine la amenaza” de Camboya.
El Ejército de Tailandia desplegó cazas F-16 para bombardear posiciones camboyanas, en respuesta a supuestos ataques que dejaron un soldado tailandés muerto. Camboya negó haber iniciado el fuego y condenó la violación del acuerdo de paz.
El candidato Johannes Kaiser advirtió a Bolivia que “se acabó el ‘chistecito’” migratorio, provocando la reacción del presidente Luis Arce, quien tildó la amenaza de “inaceptable”. Kaiser respondió que Arce interviene en asuntos chilenos.
Una delegación del gobierno talibán, incluyendo al ministro de Defensa, viajó a Doha, Catar, para negociar con Pakistán, el cual acusa a Kabul de albergar militantes que atacan su frontera. El cese al fuego de 48 horas expiró el viernes por la noche.
Bolivia, y principalmente bajo las administraciones de Evo Morales, ha entendido que el bilateralismo aislado no tiene sentido en un mundo como el que vivimos en este tercer lustro del Siglo XXI. Mantener un conflicto sin posibilidades de catalizar su discusión y la posibilidad de llegar a un entendimiento es una imperiosa necesidad, política, económica y diplomática y no seguir eternamente en una disputa que tanto daño le hace a ambos pueblos.
A las 10:00 horas de este viernes el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte deberá determinar si se pueden aplicar salidas alternativas para que los tres soldados apresados en nuestro país regresen a Bolivia. En tanto, la defensa criticó la actitud del Gobierno chileno y espera que el conflicto se resuelva en esta instancia.