El presidente de EE.UU., Donald Trump, calificó el tiroteo que hirió a dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca como “un acto de odio y terrorismo”, señalando como sospechoso a “un extranjero que ingresó desde Afganistán”.
A pesar de la ofensiva del presidente norteamericano, una jueza federal del estado de Oregón solicitó paralizar por segunda vez el envío de las tropas. Su resolución indica necesario “una orden de restricción temporal adicional”.
La presencia militar incomoda a residentes, que acusan a Donald Trump de generar temor en la capital. En redes sociales, muchos critican al presidente estadounidense de usar esta medida como una maniobra política.
El inquilino de la Casa Blanca tomó esta decisión pese a que la Fiscalía de California anunció la presentación de una denuncia en su contra por el despliegue “ilegal” e “incendiario” de la Guardia Nacional.
Protestas en EE.UU. tras redadas migratorias en California desatan choques entre autoridades locales y el gobierno de Donald Trump, quien desplegó a la Guardia Nacional y amenazó con arrestar al gobernador Newsom por oponerse a las medidas.
El presidente de Estados Unidos aseguró que si el gobernador de California y la alcaldesa de Los Ángeles no son capaces de acabar con las protestas, debe actuar el Gobierno federal.
La caravana que partió este martes está integrado por 600 niños, 1.200 mujeres y 2.000 hombres, a quienes se sumaron otros 400 migrantes, todos caminando por la carretera costera de Chiapas. Otras 100 personas habían partido la madrugada del lunes.
Tras la creación de la Guardia Nacional, la Policía Federal mexicana teme que sus condiciones laborales empeoren. Los agentes han convocado una huelga y se han manifestado para exigir claridad en el traspaso al nuevo cuerpo.