El fiscal general Todd Blanche sospecha que el sospechoso detenido en la cena de corresponsales, Cole Allen, pretendía atentar contra toda la cúpula de la administración Trump presente en el evento.
El mandatario y la Primera Dama fueron retirados del recinto por el Servicio Secreto tras registrarse un ruido no identificado, activando de inmediato los protocolos de emergencia.
El incidente ocurrió durante la madrugada en Florida; el sujeto portaba una escopeta y un bidón de combustible. El presidente no se encontraba en la propiedad al momento del ataque.
El Servicio Secreto investiga quién y cómo ingresó la droga al lugar más protegido del planeta, vulnerando la tan proclamada “seguridad nacional”.