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Julio Hurtado

Candidatos y espacio público

Julio Hurtado | Lunes 14 de diciembre 2009 19:36 hrs.

La terrible desigualdad que provoca la manera como se produce el espacio en nuestro país está generando una brecha social muy grande y, de seguir profundizándose, puede hacer inviable a nuestra sociedad. Sin duda que el mercado es un buen asignador de recursos, pero dejar exclusivamente a sus leyes la producción del espacio, la descentralización posible, la preservación del medio ambiente, es una simplificación socialmente muy peligrosa e inviable.


El domingo 13 de diciembre se realizaron las elecciones presidenciales y parlamentarias. Desde siempre, estos actos constituyen para los chilenos una gran fiesta cívica.

Sin duda, que estamos en presencia de la elección, segunda vuelta incluida, más competitiva y con mayor grado de incertidumbre, desde el plebiscito de 1988. Pese a lo anterior, la mística y el entusiasmo son infinitamente menores.

Muy pocos de los chilenos apoyamos con entusiasmo a alguna de las cuatro candidaturas. En la mayoría de los casos se trató de apoyar al mal menor. La apatía es impresionante, sobre todo si se tiene en cuenta el contexto en que estamos viviendo y las alternativas en juego.

Si intentáramos una explicación, vemos que, por un lado, este fenómeno es casi natural en sociedades como la chilena que está viviendo un profundo y acelerado proceso de cambio social, que se refleja fundamentalmente en el crecimiento económico y en las inéditas posibilidades de consumo individual.

Pero, cuidado, por otro, esta apatía, hastío e indiferencia frente a la cosa publica, está también promovida por los medios y por una parte de las elites, los así llamados grupos fácticos, que no siempre piensan en la democracia como la mejor forma de gobierno para nuestro país.

Sin duda que en estos veinte años desde el término de la dictadura se ha realizado un paciente trabajo de reconstitución democrática, derribando uno a uno los enclaves autoritarios. Creo que hay que reconocer el término del evidente tutelaje, y que se han producido grandes avances, pese a que aun quedan algunas rémoras que resolver.

Por otro lado, también como aspectos positivos, Chile disminuyó la pobreza desde un 46 por ciento, casi la mitad de los chilenos, a comienzos de los 90 a un 13. Además, posee el mayor ingreso per cápita de Latinoamérica, superando incluso a Argentina. Más allá de las disparidades internas que una cifra como esta puede ocultar, Chile tiene el índice de desarrollo humano mas alto de América latina y por ultimo, es evidente que, pese a todos los problemas, Chile presenta una gran solidez institucional.

Sin embargo, quedan grandes deudas: el acceso universal a la salud, la calidad en la educación, entre otros. Pero hay un grupo de temas que no están en la palestra, pese a que constituyen una de las principales trabas para la consolidación y sostenibilidad de la democracia en nuestro país, como por ejemplo, la producción del espacio.

La terrible desigualdad que provoca la manera como se produce el espacio en nuestro país está generando una brecha social muy grande y que de seguir profundizándose puede hacer inviable a nuestra sociedad. Sin duda que el mercado es un buen asignador de recursos, pero dejar exclusivamente a sus leyes la producción del espacio, la descentralización posible, la preservación del medio ambiente,es una simplificación socialmente muy peligrosa e inviable.

El conflicto social que está produciendo el tipo de ciudad que estamos construyendo es un cerrojo a la democracia plena.  

Lamentablemente esta temática, pese a su importancia y profundidad, no estuvo presente en la campaña electoral que ayer terminó. Esperamos que en la segunda vuelta presidencial, debido a lo que está en juego, tanto la sociedad civil, como algunos profesionales involucrados en el asunto, arquitectos y urbanistas, dejen esta pasividad que han demostrado hasta el momento y logren poner en la agenda social y política este problema.

No nos olvidemos que hay opciones políticas muy poderosas y con muchas posibilidades de llegar al gobierno que plantean la supeditación de todos los instrumentos a las leyes del mercado. En lo que se refiere a la producción del espacio, una política como esa, seria una tragedia para nuestra ciudad y para nuestra ciudad.

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