Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 27 de mayo de 2022

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Parque forestal: espacio público v/s informalidad

Columna de opinión por Julio Hurtado
Miércoles 10 de abril 2013 12:32 hrs.



Nuevamente el Parque Forestal, magnífico y privilegiado espacio público capitalino, es escenario de un conflicto entre sus vecinos, los vendedores ambulantes y las autoridades edilicias, debido a la ocupación que los fines de semana realizan esos vendedores y que no tan solo ocupan sus prados, sino que utilizan el parque como estacionamiento, ante la mirada indiferente (¿o cómplice?) de policías y vigilantes.

El meollo de este renovado conflicto es la disputa por el uso del espacio público, cuestión que afecta no tan solo a este céntrico parque, sino que a una gran cantidad de lugares destacados de Santiago y de todas las ciudades chilenas.

El espacio publico, por definición, es el espacio de todos. Constituye la extensión natural de la vivienda (por lo tanto, los sectores más pobres de la ciudad son los que más necesitan de espacios públicos de calidad y respetados en su uso), es un conformador protagónico de la ciudad (las ciudades son mejores en cuanto sean mejores sus espacios públicos) y, por lo tanto, está íntimamente ligado al desarrollo de la democracia. En nuestras ciudades, el espacio público es escaso, de mala calidad y está cuantitativamente muy por debajo de los estándares que plantean los organismos internacionales.

Normalmente hay una defensa populista de las actividades informales (vendedores ambulantes, artesanos, cuidadores de autos, etc), aduciendo que se trata de gente pobre que se gana  honradamente su sustento. Sin embargo, no siempre estas actividades están desarrolladas por gente de escasos recursos (en el caso de los vendedores del Parque Forestal lo demuestra el hecho de la gran cantidad de automóviles en que llegan). Además, este comercio informal está vinculado a actividades formales de importación, que a través de la venta ilegal evaden impuestos.

En el caso concreto que analizamos estamos frente a un uso abusivo y depredador del espacio público. Sin embargo, el problema no es tan solo de este  parque, sino de la escasez y de la calidad de los espacios públicos de nuestras ciudades.

Por lo tanto, es saludable la reacción de los vecinos, en un contexto en que la participación ciudadana es escasa, pero se debe tener en cuenta que el Parque Forestal es de toda la ciudad y no solo de los que viven cerca. En consecuencia,  la solución de este problema, en conjunto con las autoridades municipales, se debe insertar en la preocupación general por el mejoramiento de la ciudad (es decir, entre otros, unido a lo que está sucediendo al sur de Avenida Matta y los permisos de construcción de estacionamientos en Santiago) y, sobre todo,  se debe desterrar toda insinuación clasista y excluyente para superar esta incomoda situación.

Adenda:

Este martes, un incendio destruyó el palacio Iñiguez, en la Alameda esquina Dieciocho. Los responsables son muchos: los dueños del inmueble, sus usuarios, la presión inmobiliaria, la ignorancia y corrupción de las autoridades (municipales y nacionales) y la gente en general. Por este desgraciado hecho Santiago hoy es más pobre y feo y los santiaguinos unos pirómanos.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.