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Comentario de cine: “Mustang”, conmovedora joya

Un filme bien hecho, emocionante y armado con precisión, con una capacidad para moverse desde escenas de dulce comedia a otras de profundo dramatismo, todo con una naturalidad que hace que cada secuencia fluya y lleve a la otra, manteniendo el interés y paseando al espectador por una serie de emociones, sin perder la vinculación con los personajes.

Antonella Estévez

  Sábado 27 de febrero 2016 15:46 hrs. 
Mustang


El primer largometraje de la directora turca, formada en Francia, Deniz Gamze Ergüven, ha recibido reconocimientos y elogios por doquier. Premiada en la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes, elegida mejor película europea en los Premios Goya y la opción francesa a los Premios Oscar, hay muchas razones para no perderse esta pequeña joya.

Lo que comienza como el registro liviano y juguetón del verano de cinco hermanas en un pueblo de provincia de Turquía, poco a poco se va transformando en el retrato de la opresión a la que miles de niñas y adolescentes son sometidas todos los días en distintos lugares del mundo.

Porque para proteger a estas jóvenes de las miradas y el juicio de los habitantes de esta pequeña y conservadora comunidad, sus tutores –abuela y tío– deciden primero ir sacando de sus vidas todo lo que pueda “contaminarlas” –incluidos los celulares y computadores–; luego recluirlas en una casa que poco a poco se va transformando en una fortaleza; prohibirles la posibilidad de salir, impidiendo también la continuidad de sus estudios y poco después buscarles marido para casarlas lo más pronto posible.

Y aunque “Mustang” sea una ficción –con elementos autobiográficos, ha dicho su directora– los datos reales son escalofriantes: cada día 33 mil niñas y adolescentes son entregadas en matrimonio en distintos países de África, Asia y Europa Oriental.

Lo interesante de “Mustang” es que aún denunciando esta brutal realidad, no se permite transformarse en una “película panfleto”. “Mustang” es un filme bien hecho, emocionante y armado con precisión. Todo el proceso en que progresivamente este grupo de hermanas van perdiendo libertades es narrado desde la mirada y voz de la más pequeña de ellas, con una cámara liviana y móvil y un montaje dinámico que permite ir siguiendo cada paso en este difícil camino al que se ven enfrentadas este grupo de jóvenes mujeres.

Probablemente lo más notable de “Mustang” sea su impresionante capacidad para moverse desde escenas de dulce comedia a otras de profundo dramatismo, todo con una naturalidad que hace que cada secuencia fluya y lleve a la otra, manteniendo el interés y paseando al espectador por una serie de emociones, sin perder la vinculación con los personajes. El grupo de jóvenes actrices son todas extremadamente fotogénicas y talentosas, y generan entre ellas una complicidad con la que es difícil no empatizar.

Después de ver “Mustang” uno queda con sensaciones contradictorias. Agradecido por haber pasado tiempo con este grupo de notables jóvenes mujeres, conmovido al conocer sus historias y con el corazón pesado sabiendo que lo que vimos acá es sólo una representación de una realidad que viven miles de jóvenes mujeres, todos los días en distintos lugares del mundo.