Diario y Radio U Chile

Año XII, 7 de julio de 2020

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Sobre la columna de la embajadora de Israel

Javier Karmy Cartas al Director |

  Domingo 21 de junio 2020 9:39 hrs. 




Señor Director:

¡Increíble! En este medio la Embajadora de Israel en Chile escribe que Israel tiene más de cien años. Pero claro, el error voluntario no es de la embajadora, sino de la Radio Universidad de Chile que permite amplificar estas voces.

Marina Rosenberg escribió una columna de opinión titulada “Sequía y desertificación, un desafío global”, en la que expone la grave situación de la escasez hídrica para el planeta y Chile, obviamente dando cuenta de los avances tecnológicos que Israel tiene para combatirla.

La frase de la embajadora de Israel en Chile dice: “Israel es, de hecho, un país pequeño, pero en los últimos cien años ha adquirido una experiencia considerable en la reforestación de las zonas semiáridas y la preservación de los bosques en condiciones de calor y sequía”. Pero, ¿cuándo fue reconocido el Estado de Israel en el concierto internacional?

El año 2018 Israel cumplió 70 años en medio de los anuncios de Benjamín Netanyahu de tomar Jerusalén y hacerla capital de su Estado, de la anexión de Cisjordania y de la Ley Estado Nación Judía, condenada por diversos organismos internacionales de derechos humanos por institucionalizar el apartheid en su población, por violar resoluciones de la ONU (partiendo por la 181, 194, y la 242, solo por nombrar algunas), además de no cumplir el 2004 con la Corte Penal Internacional respecto a la violación al derecho internacional humanitario y de derechos humanos que constituye la construcción del muro de segregación. 

En Palestina en tanto se cumplían 70 años de la Nakba (Catástrofe en árabe) y, específicamente en Gaza el pueblo se levantó en la multitudinaria Marcha del Retorno, una serie de protestas que fueron atacadas por las fuerzas de ocupación israelíes dejando miles de palestinos amputados, mutilados y asesinados en esta porción de tierra sitiada por Israel por aire, mar y tierra. También asesinaron e hirieron a trabajadores de las comunicaciones, entre ellos Yaser Murtaja y Ahmed Abu Hussein.

Estos últimos años son el continuo de un proceso de colonización, limpieza étnica y apartheid que Israel comete desde antes de 1947 sobre el pueblo palestino ante la quietud y mudez de los gobiernos del mundo. Por eso, el año 2005 cientos de organizaciones palestinas lanzaron la campaña por el Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel para detener por métodos no violentos sus violaciones a los derechos humanos.

No se entiende que la “Radio que piensa” entregue su plataforma a la voz oficial del Estado de Israel toda vez que es un estado totalmente excepcional, donde la norma es su constante expansión territorial, la opresión al pueblo palestino, la institucionalización del apartheid, y que roba y se apropia continuamente de los recursos naturales palestinos.

Este discurso de la Embajadora de Israel en Chile es un simple simulacro ecologista donde da a conocer lo que se conoce como “falsas soluciones ambientales” enmarcado en un discurso de modernidad y tecnología, pero que en la práctica siguen prolongando el modelo de colonización, opresión y apartheid israelí. Israel controla de facto el aire, el suelo, el subsuelo y el agua de toda la Palestina histórica y, en el caso del agua ya en 1937 (10 años antes de la creación del estado de Israel) se creó la empresa nacional de aguas israelí, Mekorot, proyectando la necesidad de controlar los recursos hídricos para el proceso de colonización.

Uno de los ejemplos más emblemáticos del “gran manejo de gestión hídrica” de Israel es que las autoridades israelíes ordenan cuotas anuales para el consumo de agua de los palestinos. Pero, para ponerlo con ejemplos concretos, mientras en Ramallah los colonos israelíes acceden a 300 litros de agua per cápita, los palestinos no pueden consumir más de 70, treinta menos que los recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Es más, desde 1967 ningún palestino ha podido construir su propio pozo, pese a que el año 2011 el ejército israelí demolió 89 estructuras palestinas de abastecimiento y almacenaje de agua. Se sabe también que el 85% del agua de los acuíferos de Cisjordania la extrae Israel y la usa para sus asentamientos y sus ciudadanos. Los 350.000 palestinos de la ciudad de Nablus, al norte de Jerusalén, consumen tanta agua como 175 colonos israelíes del Valle del Jordán, según una experta.

Si nos referimos a Gaza la situación es totalmente crítica debido al bloqueo israelí: Según la ONG israelí B’Tselem el 95% del agua no es apta para consumo humano porque tiene un alto contenido de minerales y contaminantes, por lo que 1 de cada 4 gazatíes muere por enfermedades relacionadas con los problemas de abastecimiento hídrico. Pero antes del año 2000, cuando aún el bloqueo no era total, el 98% de los palestinos de Gaza tenía acceso a agua limpia, según Oxfam Intermon.

Lejos de ser un modelo a seguir “El Modelo de Israel” solo representa una política sistemática de colonización territorial y represión frente a la que hoy no podemos menos que alzar la voz para manifestar nuestro profundo rechazo y llamar a la sociedad civil chilena y a sus instituciones a apoyar al pueblo palestino en su lucha por la liberación. He aquí el llamado a Radio Universidad de Chile a reconsiderar su política de la “diversidad programática” , como se me dijo hace unos años, pues es claro que los grandes avances tecnológicos israelíes son a costa del pueblo palestino. 

Tomando en cuenta la concentración mediática existente en Chile llama la atención la decisión editorial de Radio Universidad de Chile que, siendo la “radio que piensa” le haya dado voz a la representante en Chile del Estado opresor de Israel que viola sistemáticamente los derechos humanos y que hasta el día de hoy representa los valores más oscuros de la humanidad (y no hablo del judaísmo, sino del Estado sionista de Israel). 

Retomando la carta publicada en este mismo medio el 7 de junio de 2018 la pregunta surge una vez más: ¿en qué piensa la Radio que piensa?