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Año XIII, 4 de diciembre de 2021

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Axel Callis y segunda vuelta de gobernadores: “No hay que sacar grandes conclusiones”

El cientista político señaló que con una participación tan baja es imposible sacar conclusiones generales respecto de esta votación. Sobre el triunfo de Orrego en la Región Metropolitana, el analista sostuvo que "el problema no es del distrito 11" y pone el acento en la poca capacidad de movilización que mostró Karina Oliva en el resto de las comunas.

Diario Uchile

  Lunes 14 de junio 2021 9:36 hrs. 
axel callis


“Nos estamos acostumbrando a escuchar voces totalizantes después de las elecciones donde, si pasa una cosa, todo Chile va para allá y las cosas no son así. Las elecciones son movilizaciones de electores en torno a personas, entonces, lo primero es no sacar grandes conclusiones”, afirmó el analista político, Axel Callis, luego de los resultados de la segunda vuelta para elegir gobernadores regionales.

Respecto del triunfo de Claudio Orrego en la Región Metropolitana, en conversación con el director de Radio Universidad de Chile, Patricio López, el sociólogo afirmó que “las elecciones tienen que ver con la capacidad de movilizar a las personas, todo el resto es política en el espacio público. Si me dice que Orrego ganó por el voto del distrito 11 yo te puedo decir que el Apruebo en Puente Alto triunfo con cerca del 52% de participación, entonces, acá y lo quiero decir en términos neutros, no es un problema del distrito 11, el problema es del resto del país que no va a votar”.

En esa línea, Axel Callis sostiene que “en el distrito 11 la gente va a votar y ejercen su derecho, el problema es que el resto necesitamos de un ambiente muy polarizado, incentivos y condiciones políticas altas para ir a votar y eso no lo va a resolver el voto obligatorio, porque puede que aumente la participación, pero la política en sí no mejorará por el hecho de que el voto sea obligatorio”.

En la Región Metropolitana se registró un 25% de participación electoral.

En la Región Metropolitana se registró un 25% de participación electoral.

Axel Callis ejemplificó la situación con el caso de la comuna de Ñuñoa. “Ñuñoa no es una comuna esquizofrénica que vota por el apruebo, elige una alcaldesa del Frente Amplio y luego apoya a Claudio Orrego. Las cosas actualmente, en términos de coherencia, no son lo que eran antes, los proyectos tienden a estar encarnados en personas y, valga la redundancia, las personas están votando por personas. Entonces a Ñuñoa no hay que encerrarlo en un hospital psiquiátrico, lo que pasa es que opta por los proyectos y las personas que los están presentando”.

Respecto la estrategia electoral adoptada por Karina Oliva, Axel Callis sostuvo que “mi hipótesis es que se polarizó a tal nivel la elección, que la estrategia de Oliva para movilizar a sus electores tuvo que polarizar y tendió a presidencializar y plebiscitar los 30 años. Esto provocó miedo en un sector y ese es un gran movilizador. Hay tres grandes movilizadores de votantes: la esperanza, la rabia y el más eficaz es el miedo y seguramente hubo un sector importante que se movilizó al ver que se intentaba poner en tela de juicio un modelo“.

“Entonces la pregunta no es por qué Orrego obtiene tanta votación, sino porqué el resto de las comunas se desfondan y llegan a un 15% de participación promedio. Evidentemente esta era una elección para las personas percibida como lejana, no conocemos cómo funcional el cargo entonces, no podemos exigir que todo el mundo prenda con algo que todavía no existe”, añadió Callis.

Respecto de las proyecciones a nivel presidencial, Callis aclara que con una participación tan baja las señales son más bien simbólicas, pero agrega que “una de las principales claves es que la Democracia Cristiana tiene candidata y es competitiva porque tiene una musculatura electoral que, ante escenarios estrechos, puede funcionar“.

“A esto sumemos que la derecha no está muerta entonces, más que una conclusión a nivel presidencial, lo que Apruebo Dignidad tiene que hacer es una revisión profunda de la estrategia electoral, porque polarizar el debate cuando se tiene tan fidelizado al público es muy riesgoso”.