Donald Trump ordenó preparar un bloqueo naval prolongado contra Irán, apostando por la presión económica sobre sus exportaciones de petróleo como alternativa a nuevos bombardeos o una retirada del conflicto.
El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunirá este lunes en San Petersburgo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, luego de responsabilizar a Estados Unidos por el colapso de la última ronda de diálogo en Pakistán.
EE.UU. e Irán se acercan a un punto crítico entre bloqueo naval, presión militar y diplomacia al límite. El Estrecho de Ormuz tensiona la economía global y fractura a la OTAN, mientras el mundo entra en cuenta regresiva.
El presidente Donald Trump prorrogó indefinidamente este martes la tregua con Irán para, según él, dar más tiempo a las negociaciones de paz, mientras Teherán siguió amenazando a sus vecinos del Golfo.
Mientras se esperan negociaciones para mañana en Pakistán, el analista internacional aseguró que Washington tuvo “un error de cálculo” al iniciar el conflicto y que está perdiendo más en términos de capital político.
Donald Trump, aseguró que Irán se sentará en la mesa de negociaciones prevista para este martes en la capital de Pakistán, Islamabad, o según advirtió, “se enfrentará a problemas nunca antes vistos”.
Aunque se logre un acuerdo en Medio Oriente, la crisis ya gatilló una escalada en el precio de los combustibles, una crisis de insumos para la minería y la agricultura, y reavivó viejas tensiones por el control del Estrecho de Magallanes.
“El estrecho debe ser reabierto a la navegación normal. Esto va en el interés de todos”, aseveró Xi Jinping durante una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán.
Donald Trump confirmó que la Armada estadounidense atacó y tomó control del buque Touska en el Golfo de Omán, mientras Irán asegura que sus fuerzas obligaron a EE.UU. a retirarse.
El presidente de EE.UU. advirtió que atacará infraestructura civil si la reunión en Pakistán fracasa, exigiendo la reapertura de Ormuz y la entrega total del uranio enriquecido.
En medio del alto al fuego entre Irán, Israel y EE.UU, una académica desde Teherán relata el trauma, la huida y la resiliencia cotidiana bajo las bombas, revelando el impacto humano de una guerra que el mundo suele mirar solo desde la geopolítica.
Teherán clausura el paso estratégico apenas horas después de su reapertura, acusando a Washington de actos de “piratería” y de mantener el asedio sobre sus puertos comerciales.
El canciller iraní declaró que el paso permanecerá abierto durante la tregua. El presidente Donald Trump celebró la noticia pero afirmó que el bloqueo de EE.UU. a puertos iraníes seguirá hasta que haya un acuerdo.
Los mercados globales suben apostando por una tregua en Medio Oriente, pero ignoran un riesgo crítico: el bloqueo del helio podría frenar la producción de chips y desestabilizar la economía impulsada por la inteligencia artificial.
El académico abordó el fracaso de las negociaciones y advirtió que la estrategia del jefe de la Casa Blanca partió de un diagnóstico erróneo, sobreestimó la capacidad de presión de EE.UU. y terminó empujando al país a un conflicto sin salida clara.
La jefa del gobierno italiano anunció este martes que su país suspende el pacto, que implica el intercambio de equipos militares e investigación tecnológica. El tratado fue ratificado en 2006 y renovado tácitamente cada cinco años.
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de EE.UU. marca una nueva fase en la guerra con Irán, elevando el riesgo global: sube el petróleo, se tensionan los mercados y crece la amenaza de una escalada que arrastre a la región a un punto sin retorno.