Antes del inicio de los alegatos en La Haya por la demanda marítima de Bolivia, el ministro de Relaciones Exteriores chileno señaló que “llegó la hora de los argumentos jurídicos, los argumentos mediáticos ya no valen”.
En ultimos días, la batalla verbal entre Chile y Bolivia se ha dado en el ámbito de los mutuos emplazamientos gubernamentales respecto a si el contrario acatará el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya – CIJH – con relación al diferendo que los enfrenta.
Se acercan los alegatos orales acerca de las objeciones preliminares presentadas por Chile a la demanda marítima boliviana ante La Haya. Este miércoles Chile se comprometió a cumplir con lo que decrete el Tribunal Internacional y pidió a Bolivia a hacer su parte “sin evasivas”. En tanto, el presidente Evo Morales afirmó que su país es muy respetuoso de las decisiones de la Corte de Justicia.
Con Bolivia existe un conflicto actual, complejo y necesario de resolver. No se puede tapar el sol con un dedo y pretender que nuestras relaciones avancen por carriles o cuerdas separadas. Con Bolivia hay un gran tema: el acceso soberano al Pacífico. Más de cien años de enclaustramiento, aunque se justifique con que se haya triunfado en una guerra, que los tratados se respetan, que las fronteras son inamovibles, que la sangre chilena derramada en el norte no puede ser en vano, cualquiera sea el argumento esgrimido, lo que se requiere hoy, entrando al tercer lustro del siglo XXI es discutir seriamente con Bolivia respecto a sus aspiraciones y deseos.
Gobierno boliviano ingresará este jueves su respuesta a las objeciones presentadas por Chile respecto de la competencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para conocer los términos de la demanda marítima de ese país. Para conocer esa respuesta formal viajó hasta los Países Bajos, Felipe Bulnes.
El presidente Evo Morales dijo que el Gobierno chileno faltó a la verdad con el video sobre la demanda boliviana ante La Haya y el canciller Heraldo Muñoz subrayó que el país vecino no quiere realmente dialogar.
Los llamados a la calma, la prudencia y las no pocas gestiones diplomáticas parecen haber resultado. El grupo de nacionalistas peruanos que marchó hacia el “triángulo terrestre” no pudo cruzar la frontera chilena al ser frenados, sin mayores incidentes, por la Policía Peruana. En Chile, el Comité de Refugiados Peruanos rechazó la manifestación y lo atribuyó a un acto chovinista para ocultar las críticas que enfrentaría el gobierno del Presidente Ollanta Humala.
Al rededor de las 10.00 de la mañana manifestantes peruanos se reunieron para marchar exigiendo la soberanía terrestre del Punto Concordia. Autoridades piden mantener la calma y dejar estas soluciones en lo político.
El encuentro, de carácter protocolar, fue considerado como una primera señal de distensión entre autoridades de ambas naciones luego de que se iniciara una demanda marítima por parte de Bolivia en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.
En conferencia de prensa en La Paz, Bolivia, el Presidente Morales aseguró que la decisión chilena de impugnar la competencia de la Corte en La Haya es una “equivocación”. En la ocasión, precisó que se reunirá con los ex cancilleres de su país para delinear una estrategia de cara al 14 de noviembre.
“El gobierno de La Paz busca modificar lo que está regulado por tratado”, señaló el Ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz al defender la presentación de nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia en la que se impugna la competencia del máximo órgano judicial de Naciones Unidas a la demanda marítima boliviana. Esto cuando el presidente Evo Morales ha cuestionado la decisión y el canciller David Choquehuanca ha negado que la demanda apunte al Tratado de Paz y Amistad 1904, que fijó los límites bilaterales después de la Guerra del Pacífico.
El ex presidente boliviano Carlos Mesa, aseguró que el país prepara un documento para contrarrestar los argumentos “falaces” esgrimidos por Chile el que será presentado en los próximos días por el Canciller David Choquehuanca.
Pese a las palabras de la Presidenta Michelle Bachelet, quien ha insistido en que la decisión de impugnar la competencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, sobre la demanda presentada por Bolivia, responde a una política de Estado, diversas voces cuestionan la decisión ejecutada por el Gobierno. Por su parte, el Presidente boliviano, Evo Morales, rechazó la decisión.
La presidenta chilena, Michelle Bachelet, en cadena nacional anunció que su gobierno había decidido objetar la competencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en la demanda presentada por Bolivia argumentando que “nuestra decisión se sustenta en la “la defensa inclaudicable de nuestra integridad territorial y de los intereses nacionales” agregando que Chile (su gobierno) defendía lo establecido por el tratado firmado entre Bolivia y Chile el año 1904 y que establecieron los límites que hoy esgrime Chile como inamovibles, tras la denominada Guerra del Pacífico
Sin embargo, en la vida y en la política internacional, basta con que una parte considere que hay conflicto para que éste exista, independientemente de lo que diga la otra. En ese sentido, el arrinconamiento chileno está condenado, más temprano que tarde, a ser estéril: la aspiración del país vecino no desaparecerá y el tema, guste o no, ya es reconocido en las instancias internacionales.
El reloj instalado por el gobierno boliviano generó inmediatas reacciones en Chile. Mediante una nota de protesta, Cancillería se quejó porque el mapa incluye territorio que actualmente es chileno. Los expertos analizan la medida como parte de la transformación cultural, desde la óptica de oposición al capitalismo y los posibles conflictos internos entre pueblos originarios con políticas culturales cómo éstas.
El canciller Heraldo Muñoz ha dejado entrever impugnación al Tribunal Internacional de la Haya en el diferendo con Bolivia. Ante esta situación, expertos y políticos realizan un análisis de la situación chilena y boliviana, en el contexto del aislamiento internacional que podría profundizarse para nuestro país.