A cuatro días de la segunda vuelta en el gigante sudamericano, Lula reduce su distancia con Flávio Bolsonaro en las encuestas, mientras la judicialización electoral y los ataques personales intensifican la polarización en el país.
El margen entre ambos candidatos se ha reducido en los sondeos —51% a 49%—, impulsado por medidas de gobierno y un fuerte despliegue en redes, señaló el especialista, quien destacó el peso de los 33 millones de ausentes de la primera vuelta.
A una semana de conocer quién será al próximo presidente de Brasil, los candidatos se han enfrentado en un primer debate cara a cara por televisión cargado de ataques que plasma la polarización del país con los sondeos vaticinando un empate técnico.
La justicia electoral se pronunció luego de una denuncia presentada por la coalición del presidente brasileño, que acusaba a la compañía de perjudicar la distribución y creación de sus publicaciones, y de favorecer a su rival ultraderechista.
A diez días de la segunda vuelta en Brasil, Lula acusa a Meta de favorecer a Flávio Bolsonaro. La disputa por el control de la información digital se suma a una campaña marcada por nuevas alianzas, reformas sociales y encuestas cuestionadas.
El exembajador de Chile en Brasil advirtió que como contrapeso quedaría solo Canadá y México. “La última vez que pasó eso, una ola de dictaduras invadieron nuestro continente, que fue el alineamiento Brasilia-Washington”, alertó.
El senador ultraderechista sorprendió al adelantar al Presidente en la primera vuelta y ambos se medirán el 25 de octubre. Lula enfrenta una carrera cuesta arriba para retener el poder.
Ambos cerraron sus campañas en Sao Paulo. Lula ha destacado que su rival es “un jefe de pandilla”, del crimen organizado, mientras que Bolsonaro apuesta por una “victoria en primera vuelta”.
El analista del Instituto Libertad abordó el escenario electoral que enfrenta el gigante sudamericano, marcado por la polarización entre Lula y Flávio Bolsonaro, además de los factores económicos, de seguridad y religiosos que cruzan la campaña.
Aunque Trump ha expresado su simpatía por Flavio Bolsonaro y la pugna entre EE.UU. y China cruza la campaña, expertos advierten que los alineamientos políticos no necesariamente alteran los vínculos comerciales con Pekín.
El gigante sudamericano llega al 4 de octubre entre una fuerte tensión institucional, presiones desde Washington y una disputa capaz de redefinir tanto el equilibrio político regional como su relación con Estados Unidos y China.
El fraude financiero que comenzó con la quiebra de una entidad bancaria se transformó en una de las crisis institucionales más graves de los últimos años, que salpica al gobierno, a la oposición y al Poder Judicial.
La campaña presidencial enfrenta dos modelos de inserción internacional: la autonomía estratégica que impulsa Lula, frente al alineamiento con la nueva derecha global que representa Flávio Bolsonaro.
La irrupción del mandatario argentino en la campaña presidencial brasileña desató un fuerte roce entre ambos países, que puede reforzar la narrativa de soberanía de Lula y restar espacio a Flávio Bolsonaro para conquistar el disputado centro.
“Somos signatarios de 66 convenios de la OIT vigentes. Mientras tanto, Estados Unidos, que se arroga el derecho de juzgarnos e imponernos sanciones, solo ha ratificado 10 de estos convenios”, señaló el jefe del Planalto.
El timonel del Partido Republicano calificó como un grave desacierto la decisión del mandatario brasileño de no viajar a Santiago, presuntamente por la asistencia del senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
El expresidente inicia su condena de 27 años de prisión mientras su familia busca apoyo internacional encabezado por Trump. La sentencia divide a la derecha local y eleva la tensión entre Brasil y EEUU a menos de un año de las elecciones.