Teherán bloqueó la ruta por donde circula una quinta parte del petróleo mundial en respuesta a la ofensiva de Tel Aviv, que en las últimas horas dejó 17 muertos en territorio libanés y sumó nuevos ataques sobre la Franja de Gaza.
Los presidentes de Estados Unidos y de Irán firmaron un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio, mediante el cual Teherán se compromete a diluir su uranio enriquecido a cambio del levantamiento de las sanciones en su contra.
Las partes avanzan hacia un posible acuerdo en medio de amenazas y giros inesperados. Aunque se habla de un acuerdo inminente, persisten versiones cruzadas y la incertidumbre sigue marcando el rumbo del conflicto.
El mandatario estadounidense expresó en su red social que “el Ejército iraní es un completo desastre”. La advertencia se da horas después de un nuevo intercambio de ataques a pesar del alto el fuego pactado en abril.
Las hostilidades entre ambos entran en una fase directa, con misiles, tensiones con EE.UU. y la amenaza hutí sobre rutas clave como el estrecho de Bab el-Mandeb. El conflicto ya impacta lo militar, lo político y el equilibrio económico global.
Teherán ejecutó su primera ofensiva directa contra suelo israelí desde abril, encendiendo las alarmas en el norte del país y quebrando los recientes esfuerzos diplomáticos por la paz.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU alertó sobre el agravamiento de la crisis humanitaria luego de que Tel Aviv ordenara expandir el despliegue militar al 70% de la Franja.
Estados Unidos e Irán mantienen posiciones irreconciliables tras el rechazo tajante de Trump a las condiciones planteadas por Teherán, que exige el fin de las hostilidades y el levantamiento de sanciones para avanzar en un acuerdo de paz.
En medio de las asperezas que marcan la relación entre el presidente estadounidense Donald Trump y el sumo pontífice, el jefe de la diplomacia estadounidense se dedicó este jueves a calmar las tensiones.
Las partes de este conflicto están a horas de un posible consenso que podría poner fin a dos meses de hostilidades. Mientras avanzan las negociaciones, el precio del petróleo cae, pese a que la tensión militar en el Golfo Pérsico sigue activa.
El alto al fuego se debilita mientras aumentan los ataques en el corredor marítimo. Con la diplomacia estancada y nuevas operaciones militares en curso, el riesgo de una escalada mayor en la zona vuelve a crecer.
El conflicto entre Irán, Israel y EE.UU. acelera el quiebre del orden en Medio Oriente, expone la fragilidad del comercio energético global y redefine alianzas, dando paso a un escenario multipolar marcado por la inestabilidad.
El canciller iraní, Abás Araqchi, se reunirá este lunes en San Petersburgo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, luego de responsabilizar a Estados Unidos por el colapso de la última ronda de diálogo en Pakistán.
EE.UU. e Irán se acercan a un punto crítico entre bloqueo naval, presión militar y diplomacia al límite. El Estrecho de Ormuz tensiona la economía global y fractura a la OTAN, mientras el mundo entra en cuenta regresiva.
El Ejército israelí atacó posiciones de Hezbolá en territorio libanés, desafiando el cese de hostilidades de tres semanas que Irán exigió para frenar la escalada regional.
La guerra en el sur del Líbano escala con miles de muertos y más de un millón de desplazados. Bombardeos, ocupación y una tregua frágil configuran una crisis que revive el fantasma de Gaza y evidencia la parálisis internacional.
Aunque se logre un acuerdo en Medio Oriente, la crisis ya gatilló una escalada en el precio de los combustibles, una crisis de insumos para la minería y la agricultura, y reavivó viejas tensiones por el control del Estrecho de Magallanes.