Detrás del discurso de seguridad y liderazgo global, el presidente de EEUU apuesta por una guerra silenciosa: controlar el mercado energético para condicionar a Rusia, China y la OPEP, y fortalecer su posición política interna, pero a un alto riesgo.
El Ministerio de Exteriores de Rusia calificó los ataques aéreos de Estados Unidos como un acto de «agresión armada» bajo justificaciones «insostenibles», exigiendo evitar la escalada, pero sin pronunciarse de forma directa sobre Maduro.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, confirmó que su encuentro en Florida con su homólogo estadounidense, Donald Trump, tuvo «resultados significativos» y anunció que sus respectivos equipos mantendrán una reunión la próxima semana.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró que su país ha recibido un «apoyo abrumador» del Consejo de Seguridad reunido de urgencia en medio de la escalada de tensiones entre Caracas y Washington.
El general Fanil Sarvarov, jefe de la Dirección de Entrenamiento Operacional del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, murió este lunes debido a la gravedad de las heridas causadas por la explosión de un coche bomba en Moscú.
La guerra entre ambos países tensiona al límite a Bruselas. El apoyo financiero a Kiev, el temor al Kremlin y el desgaste social por la deuda y los recortes profundizan las divisiones internas de un bloque que enfrenta su mayor prueba de cohesión.
Desde el inicio de la reanudación del diálogo directo con la Casa Blanca, el Kremlin persigue este objetivo: desvincular la guerra en Ucrania de la normalización de sus relaciones con Washington.
La redefinición de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump generó críticas en Europa por la «amenaza de injerencia» y alarma en América Latina por revivir explícitamente la Doctrina Monroe y la lógica de la Guerra Fría.
El destino de los fondos congelados del Kremlin tensa la cohesión del bloque y pone a prueba los pilares de su seguridad jurídica y económica. Entre el riesgo financiero y las amenazas de Moscú, el conflicto bélico redefine el futuro del continente.
El veto a los contratos a largo plazo para importar gas desde Rusia se aplicará a más tardar en noviembre de 2027. La medida busca privar al Kremlin de una fuente de ingresos que financia su guerra en Ucrania.
La caída de esta ciudad marca un giro crítico en el conflicto bélico: Rusia rompe la principal ruta logística ucraniana mientras Washington negocia con Moscú, elevando la presión militar, política y diplomática sobre Kiev.
EE.UU. impulsa un acuerdo acelerado para terminar la guerra en Europa y liberar recursos militares que le permitan reorientar su estrategia hacia América Latina, con Venezuela como principal foco de presión y despliegue.
Grandes potencias y naciones petroleras, incluyendo a China y Rusia, bloquearon la ruta para el abandono del carbón, petróleo y gas, limitando el acuerdo final a triplicar la financiación climática para países en desarrollo.
Cuatro personas murieron y al menos 24 resultaron heridas este 14 de noviembre en un ataque «masivo» ruso con misiles y drones, que afectó la mayoría de los distritos de la capital de Ucrania.
La Selección chilena debe jugar este sábado ante los locales y luego tres días después ante los incaicos por la fecha FIFA de noviembre.
Mientras Washington intensifica sus operaciones navales contra el narcotráfico cerca de costas venezolanas, Moscú responde con el envío de sistemas de defensa aérea avanzados y no descarta proveer misiles de largo alcance a Caracas.
Las dos mayores potencias atómicas del planeta se enredan en una peligrosa espiral de acusaciones y demostraciones de fuerza. En cuestión de días, ambos bandos han dado pasos concretos para reanudar las pruebas con explosivos reales.