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“Gambito de dama” entre Rusia y EE.UU.

La expansión militar de la OTAN hacia Europa del Este y todas sus inquietantes derivaciones, será el principal tema que discutirán Rusia y Estados Unidos en las negociaciones iniciadas este lunes 10 de enero a puertas cerradas en Ginebra. Los acuerdos -o desacuerdos- que allí se gesten podrían ser decisivos en el marco de la tensión latente en la frontera ruso-ucraniana. Las reuniones de alto nivel tendrán como escenarios Ginebra, Bruselas y Viena.

Luis Hernán Schwaner

  Lunes 10 de enero 2022 17:15 hrs. 
Biden & Putin


Estados Unidos y Rusia iniciaron este lunes una nueva ronda del mecanismo de diálogo estratégico bilateral creado en 2021, cruciales conversaciones de alto nivel sobre las crecientes tensiones en torno a Ucrania y las propuestas de seguridad de Moscú, aunque observadores internacionales afirman que existen pocas esperanzas de resolver el conflicto rápidamente.

Para ello, la subsecretaria de Estado estadounidense, Wendy Sherman, y su homólogo ruso, el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, se reunieron en la misión permanente de Estados Unidos en Ginebra, aunque ambos diplomáticos ya se habían encontrado de manera informal la noche del domingo. Después de esa primera cita, el propio Riabkov declaró a agencias noticiosas rusas que la reunión había sido “difícil”.

Algunas de las sanciones que prepara el gobierno de Joe Biden incluyen medidas para el control de exportaciones, lo que podría mermar e, incluso, detener la capacidad rusa de importar teléfonos inteligentes y componentes clave para aviones y automóviles. Las restricciones también podrían obstaculizar los avances tecnológicos de Rusia, incluso en los sectores de la defensa y la aviación civil. Estados Unidos pondría en práctica la llamada “Regla de productos directos producidos en el extranjero” que Washington ya impuso contra la empresa tecnológica china Huawei. Aún más, la administración Biden estaría sopesando prohibir las exportaciones a Rusia de componentes micro electrónicos (como los chips para computadoras) que hayan sido diseñados con software estadounidense o producidos con equipos estadounidenses.

Por su parte Moscú afronta las negociaciones de seguridad con EE.UU. manteniendo una firme postura sobre la no injerencia de la OTAN en la vecindad de sus fronteras, especialmente en Ucrania, y con la sensación de que será una dura contienda diplomática. “No haremos ninguna concesión”, advirtió Riabkov el domingo. El alto negociador manifestó, además, tener serias dudas sobre la disposición de la parte estadounidense para el diálogo, teniendo en cuenta las últimas declaraciones de Washington de que solo tratarán temas vinculados con la estabilidad estratégica, reportó la agencia de noticias TASS.

El pasado 17 de diciembre Moscú publicó dos borradores sobre posibles acuerdos de compromisos legales en seguridad a largo plazo para Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, en los que exigía a los países que la integran garantías que asegurasen la contención de la ampliación del bloque hacia el Este y que eliminen la posibilidad de adhesión a la OTAN de las ex repúblicas soviéticas, especialmente de Ucrania. En concreto, el no acercamiento de la OTAN hacia las fronteras rusas, la inadmisibilidad de su expansión hacia el Este, no desplegar  armas que amenacen su seguridad en países vecinos a Rusia, incluida Ucrania, y la no realización de maniobras provocativas en sus inmediaciones fueron algunas de las exigencias que el Kremlin pondrá sobre la mesa de diálogo.

Entre otros puntos, la propuesta señala que Rusia y Estados Unidos aceptarían no usar el territorio de terceros países para preparar ofensivas o realizar acciones armadas que afecten a los intereses fundamentales para la seguridad de cada una de las partes. Solicita, además, eliminar toda la infraestructura disponible para el despliegue de armas nucleares fuera del territorio de ambos países y prohibir la capacitación de personal militar y civil de naciones no poseedoras de armas nucleares para su uso.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, adelantó hoy que advertiría a Rusia sobre “severos costos económicos y políticos si usa nuevamente la fuerza militar contra Ucrania”. Tras las conversaciones de este lunes, el miércoles se celebrará en Bruselas una reunión del Consejo OTAN-Rusia, y el jueves se reunirá en Viena el Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en el que se espera que domine la cuestión de Ucrania.

Dos lenguajes, dos formas antagónicas de ”dialogar”, porque mientras Estados Unidos anuncia severas y significativas restricciones comerciales en caso de que Rusia ataque Ucrania, Moscú mantiene un considerable número de tropas en la frontera con la que alguna vez fuera parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El mundo observa con atención y no sin un sentimiento de incertidumbre los eventuales resultados de estas citas, porque ellas  marcarán sin duda las relaciones entre ambas potencias durante los próximos años. ¿Saldrá humo blanco? Habrá que esperar… y confiar.

(Imagen principal: Reunión en Génova, Italia, entre los presidentes de los Estados Unidos, Joe Biden y de Rusia, Vladimir Putin, el 16 de junio de 2021. @KremlinRussia_E)