Jaime Bassa: "La historia demuestra que la alianza entre extrema derecha y derecha democrática siempre favorece a la más radical"

El abogado, académico de la U. de Chile y diputado electo abordó las diversas circunstancias que rodean el reciente triunfo del candidato republicano, José Antonio Kast. Lo anterior, en un contexto similar al que atraviesa el resto de Occidente.

El abogado, académico de la U. de Chile y diputado electo abordó las diversas circunstancias que rodean el reciente triunfo del candidato republicano, José Antonio Kast. Lo anterior, en un contexto similar al que atraviesa el resto de Occidente.

Han sido varios los análisis políticos emergidos a partir de los resultados de las más recientes elecciones presidenciales. Y aunque varios de los dardos han apuntado a la campaña de la candidata del oficialismo, Jeannette Jara, o al latente  sentimiento “anticomunista” en la sociedad chilena, para el diputado electo y exconvencional, Jaime Bassa, son varias causas las que explican el resultado.

El académico de la Universidad de Chile señaló que, dada la cercanía de los hechos, resulta difícil hacer un análisis completamente desapasionado. A su juicio, el escenario actual responde a múltiples factores que deben ser considerados en conjunto al evaluar los últimos años del ciclo político chileno, buscando una mirada más transversal que permita identificar un hilo común vinculado a la alternancia registrada en las últimas elecciones presidenciales.

El abogado apuntó al rol que juega la “desconfianza creciente que hay por parte de la ciudadanía en su clase política“. “Ahí hay un problema estructural y de representación en el sistema democrático, pero también de participación ciudadana. Porque hay distintos acontecimientos que han ido alejando cada vez más a la ciudadanía de las formas de acción política de la clase política: los actos de corrupción desde el Pacogate hasta la fecha, todo lo que ha pasado con el caso Convenio, las gobernaciones regionales involucradas en el fraude al fisco, lo que está pasando con los jueces de la Corte Suprema, que es primera vez que pasa en nuestra historia republicana”, detalló.

José Antonio Kast.

El presidente electo, José Antonio Kast. Foto: Aton.

Una serie de elementos que, para Bassa, “dan cuenta de un problema estructural más profundo que ha tenido distintas manifestaciones, pero que generó esta suerte de hastío por parte de la ciudadanía que ya no confía en la clase política que está en el poder, sea cual sea”.

Por eso es que el electorado ha optado sistemáticamente en las últimas elecciones por darle el poder al contrincante, a la oposición. Primero, generando la alternancia entre las dos fuerzas políticas tradicionales del sistema binominal, pensando en la que hubo entre Bachelet y el presidente Piñera, pero luego incorporando también los nuevos sectores, la nueva izquierda con Boric, la nueva derecha con Kast, para generar esa alternancia. Y me parece que es precisamente por esa falta de credibilidad y confianza que la clase política no ha logrado revertir“, agregó.

Adicionalmente, el abogado explicó que existen varios elementos que hermanan la estrategia electoral del republicano con los mandatarios de Argentina y Estados Unidos, aunque con una fuerza progresista que cedió ante el relato presentado por las extremas derechas.

Presidente Boric y José Antonio Kast. Dragomir Yankovic/Aton Chile

Presidente Boric y José Antonio Kast. Dragomir Yankovic/Aton Chile.

Jugar en la cancha del adversario siempre implica jugar en cancha ajena, con muy pocas expectativas de triunfo, y creo que llevamos mucho tiempo en ese marco. Pasó en la Convención Constitucional, sin ir más lejos, donde estábamos permanentemente dando explicaciones de las mentiras que levantaba el rechazo, como que nos iban a quitar la casa y cosas por el estilo. Y ahora, durante este gobierno, hemos visto una versión de eso probablemente más sofisticada, a propósito de la seguridad pública y la inmigración irregular“, argumentó el académico

Temas que, aunque son relevantes, “la centralidad que tienen en la vida cotidiana de las personas se explica más por la agenda comunicacional que por las condiciones materiales reales que esos fenómenos generan en la vida social”.

“Ahí hay un error nuestro de asumir el marco de interpretación social que impone la derecha. Ahora, es cierto que hay también un fenómeno bien transversal en el mundo occidental de cómo estas nuevas derechas radicalizadas, fascistas, han logrado emerger con tanta fuerza y radicalidad imponiendo sus términos, pero en condiciones bastante superficiales. Hemos visto lo que ha pasado, por ejemplo, con Trump en Estados Unidos, con Milei en Argentina, que a punta de eslóganes y frases más bien vacías, prometiendo retornar a la grandeza del pasado sin detenerse en qué es lo que esa grandeza significa o significó, configuran un fenómeno bien parecido a lo que vimos en esta elección presidencial”, reflexionó Bassa.

El presidente electo, José Antonio Kast, junto al presidente de Argentina, Javier Milei.

El presidente electo, José Antonio Kast, junto al presidente de Argentina, Javier Milei.

Sobre el rol que debería tener la derecha tradicional durante los próximos cuatro años, el constitucionalista ejemplificó con la reciente entrevista del alcalde de Providencia Jaime Bellolio en La Tercera —donde asegura que Kast “entiende que no puede hacer lo que hizo el FA ni Milei”— para reflexionar sobre las aprensiones del sector con el futuro gobierno.

Bellolio habla desde el temor que tiene la derecha más tradicional de ser arrasada por la extrema derecha. No olvidemos que Kast y compañía eran básicamente militantes de la Unión Demócrata Independiente (UDI) que se abrieron criticando el amarillismo de la UDI y esta suerte de traición a los principios heredados de su fundador Jaime Guzmán. Por eso me parece que la derecha tradicional, principalmente los sectores liberales y democráticos dentro de Evópoli, Renovación Nacional y la UDI, debieran estar más preocupados de fortalecer sus propias posiciones internas en relación al presidente electo y a la emergencia de estas nuevas extremas derechas”, sentenció.

Todo esto, concluyendo que “la historia demuestra que la alianza entre extrema derecha y derecha democrática es siempre una que favorece a la más radical. Espero que eso lo vean pronto, y espero también, como ciudadano, ya no como parlamentario o académico, que la derecha democrática tenga un plan para fortalecer sus posiciones dentro del próximo gobierno de modo tal que el Estado de Derecho, las formas de la institucionalidad y los derechos humanos sean efectivamente un límite al poder que se ejerza desde el Poder Ejecutivo”.





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