El presidente Donald Trump ha ordenado una “revisión exhaustiva” a nivel federal de las pautas de vacunación infantil en Estados Unidos para “alinearse con las mejores prácticas” a nivel mundial. La orden se produce apenas horas después de que un comité asesor de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) eliminase su recomendación de vacunar contra la hepatitis B a los recién nacidos, una decisión que el magnate calificó como “excelente”.
“Acabo de firmar un memorando presidencial que ordena al Departamento de Salud y Servicios Humanos que acelere una evaluación exhaustiva de los calendarios de vacunación de otros países del mundo y armonice mejor el calendario de vacunación estadounidense para que finalmente se base en el criterio de referencia de la ciencia y el sentido común”, anunció el mandatario en su red social, Truth Social.
El objetivo de Trump es actualizar el calendario de vacunación infantil básica de Estados Unidos para que se ajuste a “la evidencia científica” y se alinee con “las mejores prácticas de países desarrollados similares”, como Canadá, Japón y Alemania.
El magnate neoyorquino criticó que el plan de vacunación infantil estadounidense ha exigido “durante mucho tiempo” hasta 72 inyecciones “para bebés perfectamente sanos (…), mucho más de lo necesario”.
“¡Es ridículo! Muchos padres y científicos han cuestionado la eficacia de este calendario, ¡y yo también!”, zanjó Trump.
La medida contenida en el memorando llega después de que la comisión sobre vacunas de los CDC retirara la histórica recomendación de inocular de hepatitis B a los recién nacidos, una postura vigente desde 1991. Trump aplaudió esta revocación, argumentando que los recién nacidos “en su gran mayoría no corren riesgo de contraerla”.
El Factor Kennedy y los Cambios en el CDC
Todo esto se produce tras una serie de cambios realizados en la cúpula de salud. El secretario de Salud estadounidense, Robert F. Kennedy Jr., quien ha cuestionado reiteradamente la eficacia de las vacunas, despidió el pasado mes de junio a 17 expertos de la comisión por un presunto “conflicto de intereses” y los reemplazó por personas afines a las posturas de la Administración.
Además, el Gobierno nombró al subsecretario del Departamento de Sanidad, Jim O’Neill, al frente de los CDC en sustitución de Susana Monarez, quien denunció haber recibido presiones para aceptar narrativas antivacunas.
Robert F. Kennedy Jr., a quien Donald Trump ha encomendado ahora esta revisión, se ha posicionado en diversas ocasiones contra numerosas vacunas, incluyendo la de la covid-19, y ha respaldado teorías de conspiración que sugieren que las vacunas causan autismo. La Administración Trump ha presentado estos movimientos como esfuerzos para “restaurar la confianza, la transparencia y la credibilidad de los CDC”.






