El 3 de mayo, el mundo conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, un recordatorio anual de que la libertad de expresión y un periodismo libre e independiente no son ideales abstractos, sino pilares esenciales de sociedades pacíficas y democráticas. El tema de este año, “Dar forma a un futuro en paz”, no podría ser más oportuno.
En un momento en que la paz internacional se percibe frágil y cada vez más cuestionada, el papel de un periodismo libre, pluralista e independiente nunca ha sido tan importante. Una prensa sólida no solo ayuda a las sociedades a resolver conflictos: también contribuye a prevenirlos. Al informar a la ciudadanía, exigir rendición de cuentas al poder y abrir espacios para el debate, el periodismo independiente contribuye directamente a la estabilidad, la confianza y la resiliencia.
Sin embargo, la libertad de prensa no puede darse por sentada. Según el Informe Mundial sobre las Tendencias de la Libertad de Expresión y el Desarrollo de los Medios 2022–2025 de la UNESCO, la libertad de los medios está en fuerte retroceso a nivel global. Los periodistas enfrentan acoso, intimidación, presiones legales y violencia por hacer su trabajo. Estas tendencias debilitan la rendición de cuentas democrática en todas partes, incluso en regiones que suelen enorgullecerse de su apertura y participación cívica.
Por ello, el Reino Unido y Finlandia, como copresidentes de la Coalición por la Libertad de Prensa (Media Freedom Coalition, MFC), mantienen un firme compromiso con la defensa de la libertad de prensa en todo el mundo. La Coalición reúne a 51 países de seis continentes, unidos por la convicción de que un periodismo libre, independiente y pluralista es esencial para la resiliencia democrática y un sistema internacional basado en normas.
Chile es uno de los Estados miembros de la Coalición por la Libertad de Prensa y a través de esta plataforma se ha alineado con estándares globales que reconocen la libertad de expresión como un pilar fundamental de la democracia.
La Coalición no actúa sola. Los Estados miembros de la MFC trabajan estrechamente con organizaciones de la sociedad civil, periodistas, expertos legales y organismos internacionales como la UNESCO. Juntos, buscan fortalecer las condiciones legales, políticas y económicas que permiten que los medios independientes prosperen; exigir responsabilidades a los perpetradores de delitos contra periodistas; y movilizar acciones colectivas cuando la libertad de prensa está en riesgo.
En el centro de este trabajo hay un principio simple pero poderoso: la libertad de expresión es un derecho humano fundamental. Las libertades de pensar, hablar, escribir y escuchar están consagradas en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin ellas, la participación democrática se debilita. Con ellas, las sociedades se vuelven más transparentes, inclusivas y mejor preparadas para enfrentar crisis.
Sin embargo, persisten obstáculos. El acoso y la intimidación a periodistas, ya sea en línea o fuera de línea, son inaceptables e incompatibles con cualquier democracia saludable. Los periodistas deben poder investigar e informar de manera independiente, sin temor ni interferencias indebidas. La independencia editorial no es un lujo; es una necesidad.
Construir esta resiliencia también requiere inversión en alfabetización mediática y digital. En una era de desinformación, la capacidad de cuestionar fuentes, verificar información y comprender cómo funcionan los medios se ha convertido en una habilidad cívica esencial. El liderazgo sostenido de Finlandia en alfabetización mediática (clasificada en el primer lugar del Índice de Alfabetización Mediática desde 2017) demuestra lo que es posible cuando los gobiernos adoptan un enfoque integral y a lo largo de toda la vida en la educación mediática.
En el Reino Unido, este compromiso se refleja en el Comité Nacional para la Seguridad de los Periodistas (NCSJ), que reúne al gobierno, organizaciones de medios, fuerzas de seguridad y la sociedad civil para implementar el Plan de Acción Nacional del Reino Unido para la Seguridad de los Periodistas. El objetivo es claro: garantizar que los periodistas puedan realizar su labor libres de amenazas, abusos y violencia.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, el mensaje es claro: un medio libre no solo es una salvaguarda democrática; es también una herramienta para la construcción de la paz. Proteger a los periodistas y fortalecer los medios independientes es una inversión en una ciudadanía informada, una gobernanza responsable y un futuro más resiliente.
Reafirmar hoy nuestro compromiso con la libertad de prensa ayuda a construir un futuro donde el diálogo prevalezca sobre la división, los hechos sobre las falsedades y la paz sobre la inestabilidad.






