Académica Catalina Arteaga cuestiona alcance de la Sala Cuna Universal: "La sociedad en su conjunto debe hacerse cargo del cuidado”

“Son políticas que ayudan muchísimo, pero no necesariamente apuntan a una cuestión global”, dijo la profesora del Departamento de Sociología UCHILE, quien agregó que “las mujeres seguimos siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidado, incluso cuando estamos empleadas".

“Son políticas que ayudan muchísimo, pero no necesariamente apuntan a una cuestión global”, dijo la profesora del Departamento de Sociología UCHILE, quien agregó que “las mujeres seguimos siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidado, incluso cuando estamos empleadas".

La investigadora adjunta del Núcleo Milenio LABOFAM y académica del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile, Catalina Arteaga, analizó el proyecto de Sala Cuna Universal tras la presentación de nuevas indicaciones del Ejecutivo, que incluyen un aporte de 0,35% a cargo del empleador —compensado con una rebaja en el seguro de cesantía— y una implementación gradual en cuatro años.

En conversación con la primera edición de Radioanálisis, socióloga valoró que el debate se haya reactivado, aunque advirtió que arrastra una discusión larga en el tiempo. “Esto ya no puede seguir esperando”, señaló.

A su juicio, el proyecto apunta a resolver una parte del problema, pero no aborda el fondo. “Son políticas que ayudan muchísimo, pero no necesariamente apuntan a una cuestión global de los cuidados”, dijo, insistiendo en que el debate no puede quedarse solo en la conciliación trabajo-mujer.

En esa línea, apuntó a un problema estructural: “Las mujeres seguimos siendo las principales responsables del trabajo doméstico y de cuidado, incluso cuando estamos empleadas”.

Arteaga también cuestionó los límites de cobertura del sistema. A su juicio, una parte relevante de las trabajadoras queda fuera. “No todas las trabajadoras están en el mercado formal, y los apoyos no siempre llegan a sectores informales o precarios”.

Arteaga puso el foco además en las diferencias territoriales. “No es lo mismo cuidar en zonas rurales o alejadas que en ciudades con infraestructura de apoyo”, dijo, apuntando a la falta de redes de cuidado en regiones y sectores apartados.

En lo socioeconómico, planteó que el acceso a apoyos depende fuertemente de los ingresos. Mientras algunas familias pueden recurrir a servicios privados, otras quedan sujetas a una oferta pública limitada.

Sobre la discusión de fondo, la académica insistió en que el problema no se resuelve solo con empleo femenino o subsidios aislados. “No solo las mujeres ni solo las empresas, sino la sociedad en su conjunto debe hacerse cargo del cuidado”, concluyó.





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