Suman 23 los fallecidos en casi un mes de manifestaciones en Bolivia, según un último balance de la CIDH, que también denunció como “grave” un decreto del gobierno interino que autoriza a los militares a controlar el orden público a la vez que les exime de responsabilidades penales.
“Mientras las primeras muertes se produjeron como resultado de enfrentamientos violentos entre manifestantes rivales, las más recientes parecen derivar de un uso innecesario o desproporcionado de la fuerza por parte de personal policial o militar”, apuntó la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Cinco campesinos leales al exmandatario Evo Morales murieron este viernes en enfrentamientos con la policía y el ejército en Bolivia, donde la presidente interina, Jeanine Áñez, aseguró que su predecesor deberá “responder a la justicia” si vuelve de su exilio en México.
La segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Añez, se proclamó presidenta interina el martes ante la renuncia también del vicepresidente del gobierno y de otros altos funcionarios que la antecedían en la línea sucesora. Poco después, su posesión fue avalada por el Tribunal Constitucional de Bolivia. Desde México, Evo Morales denunció que “se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia”.
El analista internacional aseguró que si bien ya no estamos en Guerra Fría, “el montaje sigue siendo el mismo, y las luchas políticas y los intereses siguen siendo los mismos”.
“Decidí renunciar a mi cargo para que Carlos Mesa y Luis Camacho dejen de maltratar y perjudicar a miles de hermanos (…) Tengo la obligación de buscar la paz y duele mucho que entre bolivianos nos enfrentemos, por esta razón envío mi carta de renuncia a la Asamblea Plurinacional de Bolivia”, sostuvo Evo Morales.
Ante las agresiones que han sufrido personaros oficialistas, además de tomas de los medios de comunicación estatales y el desacato de un sector de la policía, Evo Morales ha denunciado, en el último tiempo, que hay un intento de golpe de Estado en su contra.
Los dirigentes cívicos piden la renuncia de Evo Morales y el bloqueo de las instituciones públicas, lo que es calificado como una aventura golpista por el Gobierno. Entre tanto, Carlos Mesa, principal adversario de Morales, lo exhorta a pacificar el país convocando a nuevas elecciones.
Este lunes a las 7 de la tarde expirará el plazo del ultimátum dado a Evo Morales por una parte de la oposición, para que renuncie.
La auditoría comenzará el próximo jueves.
El candidato Carlos Mesa ya anunció que no reconocerá los resultados.
El conteo avanza a pasos de tortuga y podría demorarse varios días en entregar el resultado final.
Su principal contrincante, el ex mandatario Carlos Mesa, logra un 38 por ciento mientras que Morales y su partido el Movimiento al Socialismo, consiguió un 45 por ciento.
La politóloga boliviana María Teresa Zegadam dijo que “el poder ha sustituido las políticas en beneficio de toda la población por otras que satisfacen a solo algunos sectores. Ha habido persecución a líderes opositores”.
Si las cosas resultan como proyectan las encuestas, el actual presidente de Bolivia podría asumir su cuarto mandato sin necesidad de un balotaje, pues en el país altiplánico si la diferencia entre el primer y el segundo candidato es más de un diez por ciento, gana el primero aun así no haya alcanzado el 50+1 por ciento de los votos.
La disputa es clara en Bolivia, Uruguay y Argentina: izquierda y derecha se enfrentan por los gobiernos, lo que, inevitablemente, modificará el panorama regional, continúen o no al mando las coaliciones que hoy lo hacen.
La relación con nuestro vecino altiplánico, el uso que históricamente le ha dado a los tribunales internacionales y el ya repetido argumento de “la pérdida de soberanía” han hecho que el Ejecutivo se incline por no firmar un tratado que muchos consideran como el más importante de la región en materia ambiental.