El profesor de la U. de Chile abordó su nuevo libro, un trayecto sociológico que abarca la apropiación popular del deporte, el desmantelamiento neoliberal de los clubes y el surgimiento de las barras bravas como un síntoma de exclusión social.
“El Ministro Quiroz tiene que dejar un poco la soberbia de lado, tiene que abrirse a conversar”, aseguró el parlamentario. Agregó que las negociaciones “se van a jugar en la cancha de José García Romínot y Claudio Alvarado”.
La nueva normativa pone el foco en la transparencia en clubes deportivos, separa a la ANFP de las ligas y prohíbe que representantes de jugadores participen en la propiedad de equipos. No solo en el fútbol, sino en todos los deportes profesionales.
El objetivo era mejorar las finanzas y transparencia de los clubes, pero muchos siguen endeudados. También se advierte sobre la pérdida de identidad con el hincha. “Es un experimento que en Chile no resultó”, dice el académico Alejandro Torres.
El senador y principal impulsor de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas alzó la voz luego de que el ente rector del fútbol manifestara sus reparos al proyecto que se discute en el Congreso Nacional.
El exdirigente albo reflexionó sobre los problemas estructurales del fútbol chileno, destacando la necesidad de mayor transparencia administrativa. Tampoco se mantuvo ajeno a la elección en Blanco y Negro, criticando las divisiones internas.
José Bezanilla, director de la organización, mostró sus resquemores por las indicaciones del Gobierno al proyecto de ley que modifica las Sociedades Anónimas Deportivas. Además, lamentó que no se cumpla con la promesa de campaña del Presidente Boric.
Así lo comprometió el ministro del Deporte, Jaime Pizarro, luego de reunirse con el senador Matías Walker, quien adelantó que el objetivo es superar el actual modelo que permite la multipropiedad de los clubes.
En entrevista con la tercera edición de Radioanálisis, el ex presidente de Colo Colo reiteró sus críticas al sistema de administración de sociedades anónimas que existe en el fútbol chileno y que, según él, contribuiría a la proliferación de malas prácticas como la colusión de empresarios para la venta de jugadores y los acuerdos y arreglos con barras bravas.
Pese a que en 2005 las Sociedades Anónimas Deportivas surgieron como la solución a la crisis que vivía el fútbol chileno, a ocho años de su implementación surgen críticas a la forma en que dichos conglomerados administran sus equipos. Para ex dirigentes y agrupaciones de hinchas, existe hoy una lógica economicista por sobre la deportiva, que terminará por “destruir la actividad”.