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Julio Hurtado

Santiago, ciudad homicida

Julio Hurtado | Martes 10 de agosto 2010 20:28 hrs.


Extremando la imagen, podemos decir que la semana pasada la ciudad de Santiago (el tipo de ciudad que estamos construyendo) cometió dos crímenes.

Una niña que tranquilamente veía televisión en su casa, en la comuna de la Pintana, repentinamente es atravesada por una bala. Mientras, en Puente Alto, casi a la misma hora, un joven que caminaba desde la casa de su polola, es atravesado por una bala.

La Pintana y Puente Alto son dos comunas de la ciudad de Santiago, donde las autoridades han decidido construir muchas, miles, de viviendas para pobres. Solo para pobres.

En ambas situaciones las balas fueron producto de riñas entre bandas rivales de micro traficantes, que viven en medio de muchas familias pobres, esforzadas y honestas.

A esas familias pobres, la sociedad les ofrece lugares de residencia sin equipamiento, sin conexiones, sin esperanzas. Mientras en el otro extremo de la ciudad crece un santiago hermoso, equipado, conectado y con todo el futuro por delante

El tema del microtráfico es un problema que tiene que ver no tan solo con la pobreza, sino con la desigualdad y con la riqueza. Es la ciudad rica la que demanda drogas, es la ciudad pobre donde se concentran y atrincheran los que proveen. Es la ciudad pobre la que se deshace socialmente por la emergencia de los micro traficantes.

Esta intolerable situación no es un hecho “natural”, es una construcción social. En una ciudad más integrada, donde los diversos sectores sociales compartieran el espacio físico, la emergencia del microtráfico sería más difícil, o al menos no tendría tanta impunidad en su quehacer cotidiano.

Las autoridades, por un lado, siguen construyendo viviendas sociales en lugares alejados y solo para pobres. Las autoridades también aumentan la represión y la oferta de cárcel. Por otro lado, las elites se oponen tajantemente, con diversas razones, a la integración social y territorial de nuestra ciudad.

En conclusión, mientras sigamos construyendo una ciudad para ricos y otra para pobres, estamos en riesgo que la ciudad continúe produciendo muertes tan absurdas como la de estos muchachos.

El contenido vertido en esta Columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Diario y Radio Universidad de Chile.