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Julio Hurtado

Ciudad, pobreza y desigualdad

Julio Hurtado | Lunes 29 de agosto 2011 10:25 hrs.


En general, en el debate público, tanto en el medio político como en el periodístico, se tiende a confundir el tema de la pobreza con el de la desigualdad.

El gran éxito de las políticas sociales de los últimos veinte años, desde el retorno a la democracia, sin duda que ha sido la disminución de la pobreza. Es así que en 1990, la cantidad de pobres bordeaba el 45% de la población, y hoy, medidos con la misma metodología, llegan al 11%. Sin embargo, donde queda una gran deuda es en el tema de la desigualdad, que si bien ha mejorado, este avance ha sido marginal.

Entonces, es cierto que somos menos pobres, pero muy desiguales. Cabe hacer notar que la herramienta fundamental para el combate contra la pobreza es el crecimiento económico, pero el instrumento central para mejorar los grados de desigualdad son políticas publicas y arancelarias, estas últimas más difíciles de acordar, debido a la pertinaz resistencia de las elites económicas y políticas para modificar la estructura impositiva del país.

La pobreza de las ciudades tiene características especiales. La ciudad, físicamente, expresa con gran claridad la pobreza, pero sobre todo expresa la desigualdad. Es así que la pobreza urbana sobrepasa con mucho el tema puramente estadístico. Se puede afirmar que una mejor integración de los grupos sociales desposeídos a los beneficios de la ciudad, puede ayudar de manera muy efectiva en la disminución de la pobreza y puede contribuir de manera espectacular a la disminución de la desigualdad.

Es así que, una familia pobre que habita en un lugar central de la ciudad (con dotación de servicios de calidad, con fácil conectividad, con cercanía a fuentes de trabajo, mezclados socialmente, etc.) tendrá menos dificultades que una familia pobre, con los mismos ingresos y con sus mismas características, que vive en la periferia.

Por lo tanto, herramientas formidables para contribuir a eliminar la pobreza y para avanzar en disminuir los niveles de desigualdad, serían aquellas políticas que tiendan a democratizar el espacio urbano y que promuevan la mezcla social en la ocupación de la ciudad. Para ello es necesario un gran acuerdo social y político para que los sectores más pobres accedan a los mismos territorios dentro de la ciudad (o al menos, con características similares) que aquellos que acceden los sectores no pobres.