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Desempleo en EE.UU. y Europa

Columna de opinión por Roberto Meza
Lunes 8 de octubre 2012 14:05 hrs.


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La tasa de desempleo en EE.UU. alcanzó su nivel más bajo en cuatro años, al ubicarse en 7,8% en septiembre, luego que se crearan ese mes 140 mil puestos de trabajo, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de ese país (BLS). El Departamento del Trabajo norteamericano recordó que la tasa de desempleo en agosto había sido de 8,1% por lo que el nuevo guarismo perforó la barrera sicológica del 8%, llevando la desocupación a niveles de enero de 2009.

La cesantía se ha ido moderando desde su máximo de octubre de 2009, cuando alcanzó el 10% persistiendo en altas tasas durante 4 años, que significaron pérdidas de más de 600 mil puestos de trabajo al mes. La de octubre de 2009 ha sido la cifra más alta de desempleo en las últimas tres décadas como se aprecia en la gráfica del informe de BLS difundido por blogsalmon.cl. Otros datos del sitio shadowstats.com, de John Williams indican un desempleo real del 15% para la principal economía del mundo.


La crisis 2008/2009 ha seguido generando grandes pérdidas en la economía norteamericana y no obstante las medidas de la Reserva Federal (Plan de compra de US$ 40 mil millones mensuales en valores respaldados por hipotecas basura y compromiso de mantener las tasas interbancarias cerca del 0% hasta mediados de 2015) los resultados no son alentadores. Y es posible que en diciembre, cuando EE.UU. enfrente al llamado “abismo fiscal” (aumento de impuestos y reducción del gasto fiscal en 4% acordado por demócratas y republicanos) sin que haya acuerdo para postergar las medidas de ajuste para enfrentar de la enorme deuda, la recesión en EE.UU. se transforme en un hecho. La preocupación por este hecho es tal que, junto a la crisis europea, es otro de los temas centrales de la reunión que el FMI tendrá esta semana en Tokio.

Sin embargo, apuntar a un cambio de tendencia sólido es prematuro dada la debilidad de la economía mundial, especialmente en los países de la zonaeuro donde el desempleo en Grecia y España supera el 25% en general y más del 45% entre los jóvenes. Los malos datos de la producción industrial de Alemania, Francia, Italia y España, no permiten prever una recuperación rápida del empleo en Europa, sino una aceleración de la recesión abultada por los planes de reducción del gasto fiscal que tiene a España en medio de manifestaciones en más de 50 ciudades.

De esta forma, toda la fuerza que generó la introducción del euro el 2001 para el empleo se ha perdido. Como muestra la segunda gráfica, el euro aportó estabilidad hasta el estallido de la crisis subprime. Pero, a partir de entonces, cada país ha retomado su senda anterior confirmando que el fortalecimiento del empleo se parece mucho a una burbuja producto de la implantación del euro. Con la moneda única, el crédito barato inundó de dinero a naciones como España, Grecia e Irlanda ayudando a generar falsas expectativas de bienestar. Con la desocupación en niveles históricamente altos y una economía en contracción, el euro juega también un rol central.

En efecto, la abundancia de crédito ayudó a incrementar el empleo y aumentar el crecimiento. Pero el proceso se materializó con desequilibrios financieros que tarde o temprano se agotan, pues la economía real tiene sus propios ritmos y leyes. La gran paradoja es que, junto con ser la generadora, la gran beneficiada de la crisis ha sido la banca a través de los rescates públicos con cargo a los contribuyentes. La banca no solo ganó en su proceso de hinchar la burbuja sino que ha seguido ganando en su derrumbe.

La segunda gráfica permite apreciar la evolución del desempleo europeo en el período de mayor expansión del euro. Sólo España y Alemania alcanzaron niveles de desempleo del 11,5%. Pero mientras en Alemania se ubica hoy en el 5,5%, el de España supera el 25,1%. Berlín, por lo demás, no está libre luego que el FMI ha comenzado a reducir sus perspectivas económicas y los inversionistas creen que España seguirá el camino de Grecia y Francia será el próximo en caer.


Sin embargo, la mayoría de los líderes mundiales han apuntado a rescatar a la banca, sin apuntar a la economía real que inyectaría robustez a la moneda única. Tras cinco años de crisis, no se han logrado grandes avances merced a una errónea defensa del rol del euro.

El desempleo es una de las mayores dificultades que enfrentan los países y la principal fuente de profundización de una crisis que ha puesto en riesgo la propia existencia del euro. Las consecuencias a largo plazo de la desocupación no solo son económicas, sino también sociales y políticas. Una reunión de Tokio apuntada al desarrollo de infraestructura, capacitación, innovación, investigación, servicios y eficiencia energética y tecnológica que inyecten dinamismo a la economía real para generar empleos, daría verdadero sentido a un nuevo sistema financiero que demorará, como en Chile, décadas en sanearse.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.