Diario y Radio U Chile

Año XI, 8 de diciembre de 2019

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Corrió solo y llegó segundo

Javier Valdivieso Cartas al Director |

  Domingo 6 de octubre 2019 10:07 hrs. 

Este 5 de octubre se cumplieron 31 años del triunfo del NO en el plebiscito convocado el año 1989. La relevancia de la fecha es clara, y es que después de tantos años las personas tuvieron la posibilidad de decidir. Chile pudo decidir entre mantener por ocho años más a Pinochet o llamar a elecciones abiertas para elegir un nuevo presidente.

Los actuales partidarios de Pinochet recuerdan la fecha como una muestra de “la gran disposición del General Pinochet por entregar el poder sin problemas” sin embargo, la evidencia ha mostrado que la situación no era como los partidarios de esa dictadura dicen. Primero, se debe recordar la entrega de cómputos. El día anterior, el diario La Tercera publicaba en su titular: “Los cómputos se entregarán a cada hora”. Es más, el gobierno prometió entregar el primer cómputo a las 18:00 horas, pero lo cierto es que nada de eso ocurrió. El primer cómputo oficial fue entregado a las 20:00, con la información del 0,36% del total de las mesas (inicialmente, ganaba el Sí). Recién a las 00:00 horas el comando oficialista decide reconocer la derrota. Documentos recientes también evidencian que Pinochet tenía el claro interés de sacar tropas a la calle luego de perder el plebiscito ¿Eso es reconocer realmente una derrota? Claramente no.

En cuanto a la evidente campaña del terror que inundó los medios, eso es otra muestra del poco interés de la Junta Militar por el respeto por la democracia. Medios como La Tercera o El Mercurio publicaban “estudios” que hablaban de un alto crecimiento y generación de empleos si ganaba la opción Sí. No sólo eso, incluso en la campaña entre Patricio Aylwin y Hernán Büchi, personas como Jaime Guzmán declaraban que si ganaba la Concertación “volverían las filas y la escasez de la UP”. ¿Qué pasó cuando la Concertación llegó al poder? El crecimiento en los años ’90 fue uno de los periodos de mayor crecimiento en el país, llegando a crecer cerca de un 9% en promedio. La pobreza en el país pasó de un 63% a un 35% en 1999 (reduciéndose hasta hoy en día). En cuanto a inflación, el país por primera vez en décadas empezó a lograr cifras de inflación de un dígito. Todos aquellos logros son posibles en países demócratas, no en dictaduras autoritarias como las de Pinochet.

Finalmente, para evidenciar la mentira del sentido “demócrata” de Augusto Pinochet es conveniente conocer cómo fue el proceso de transición que deseaba concretar la Junta Militar. Claramente el objetivo principal era que Pinochet gobernara por ocho años más, y a eso se le sumaban las elecciones parlamentarias. Sin embargo, el Congreso que planteaban era totalmente alejado al que tenemos en la actualidad o al que tienen los países democráticos. No todos los parlamentarios iban a ser elegidos democráticamente, otros serían designados por diferentes instituciones, siendo “senadores institucionales” (conocidos como senadores vitalicios). Inicialmente, la junta deseaba que fueran 21 senadores designados y sólo 26 elegidos, siendo modificado en 1989. Claramente, era buscar que el Congreso sirviera a los intereses de este grupo de individuos (Junta Militar) para perpetuar su poder. Una actitud poco y nada de democrática. En definitiva, era una transición al poder que llevaba a lo mismo: que ese grupo en particular manejara todo a su conveniencia, tal y como lo habían hecho en los ’70 y ’80.

Por todo eso, es importante esta fecha. El país avanzó hacia el poder de decisión, hacia la democracia. Los chilenos por fin pudieron volver a ser escuchados y a elegir a sus representantes. Chile se une, gracias a esta fecha, junto a los países democráticos en el mundo. No se puede anhelar otra dictadura, no se puede anhelar que un dictador reprima sistemáticamente a sus compatriotas.