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160 años después de Verne

Este martes 20 de julio de 2019 quedará en la Historia: a las 8 de la mañana (1300 GMT), desde un remoto sitio de lanzamiento en el oeste de Texas despegará “New Shepard” (Nuevo Pastor), el primer vuelo que llevará al espacio una tripulación totalmente civil y sin ningún astronauta que haga las veces de piloto

Luis Hernán Schwaner

  Lunes 19 de julio 2021 18:52 hrs. 
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Este martes 20 de julio de 2019 quedará en la Historia: a las 8 de la mañana (1300 GMT), desde un remoto sitio de lanzamiento en el oeste de Texas despegará “New Shepard” (Nuevo Pastor), el primer vuelo que llevará al espacio una tripulación totalmente civil y sin ningún astronauta que haga las veces de piloto. La nave, impulsada por un cohete orbital de carga pesada llamado New Glenn, acelerará hacia el espacio a una velocidad superior a Mach 3 (sobre 3600 km/h), utilizando un motor de hidrógeno líquido y oxígeno líquido sin emisiones de carbono. Luego, la cápsula se separará de su propulsor, los astronautas civiles desabrocharán sus cinturones y comenzarán a flotar, ingrávidos.

El multimillonario empresario estadounidense Jeff Bezos, creador de Amazon y actualmente su presidente ejecutivo, fundó la empresa Blue Origin en el año 2000 con “altos” objetivos (sin ironía), pues se trataba de construir algún día colonias espaciales flotantes, con gravedad artificial, en las que trabajaran y vivieran miles de personas. Y consiguió, tan sólo el 13 de julio recién pasado, que finalmente la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos le autorizara este vuelo experimental.

La tripulación de tan inusual viaje contará con la persona de más edad que jamás haya ido al espacio, la pionera aviadora Wally Funk, de 82 años. Pero también irá a bordo el más joven cosmonauta en la historia espacial, el estudiante de física Oliver Daemen, de tan sólo 18 años. Serán también parte de la tripulación el propio Jeff  Bezos y su hermano Mark. Los cuatro realizaron el domingo 18 el último de los cursos intensivos de entrenamiento en preparación para el vuelo inaugural de mañana.

Durante la breve experiencia de no más de 11 minutos de duración, la tripulación pasará por unos instantes más allá de la llamada línea de Karman, el límite internacionalmente reconocido entre la atmósfera terrestre y el espacio, a una altura de 100 kilómetros, mientras la nave alcanza su punto máximo de altura a los 106 kilómetros. Desde esa órbita podrán admirar la curvatura de la Tierra a través de las grandes ventanas que abarcan un tercio de la superficie de la cabina.

Luego, el propulsor regresará de forma autónoma a una plataforma de aterrizaje situada al norte de su lugar de lanzamiento, mientras que la cápsula caerá libremente hacia la Tierra antes de desplegar tres paracaídas gigantes y finalmente un propulsor, todo lo que le permitirá aterrizar suavemente en el mismo desierto del oeste tejano desde el que partió.

Pero, ¿por qué Jeffe Bezos escogió este 20 de julio para despegar hacia el espacio? Sencillamente como tributo a los 52 años de otra fecha significativa en la Historia de la Humanidad, como fue la quinta misión espacial tripulada del Programa Apolo de la NASA que logró colocar por primera vez a un ser humano sobre la superficie de la Luna. La nave Apolo 11 de la misión, que despegó al espacio desde Cabo Cañaveral  ese 16 de julio de 1969, realizó aquel inédito alunizaje precisamente 4 días después, el 20 de julio y, al día siguiente, dos de sus tres astronautas, Neil Armstrong y Buzz Aldrin, se convirtirían en los primeros hombres en caminar en la superficie de un cuerpo celeste que no fuera el suelo materno de nuestra Tierra. En tanto, Michael Collins, el tercer astronauta de la inolvidable Apolo 11 permanecía en el módulo lunar, en la no menos vital tarea de atender la logística de toda la operación.

Hay que agregar, finalmente, que otro multimillonario, el británico Richard Branson, voló al espacio recién el domingo 11 de julio, desde Nuevo México, Estados Unidos. En su nave Virgin Calactic, aunque con un alcance menor en altura a la nave del proyecto Blue Origin, de Bezos, pudo pasar apenas unos minutos en ingravidez a bordo de una nave de la empresa que fundó con propósitos de turismo espacial. Al iniciar el regreso, en una breve conexión, un visiblemente emocionado Branson dio las gracias a todo su equipo por haberlo hecho posible y mientras volaba hacia la Tierra calificó la experiencia como “única en la vida”.

Julio Verne no lo podría creer.

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