Representación LGTB en crisis

  • 26-11-2025

La representación de los sectores menos favorecidos de la sociedad en puestos de decisión política, está en crisis. Podríamos decir que esta es una tendencia mundial en que sectores conservadores y contrarios a las libertades individuales, han instaurado un discurso que apela a recuperar un “sentido común” con ideas que violentan a otras existencias que no se ajustan a sus creencias.

En la anterior elección parlamentaria de 2021, fueron electos cuatro candidatos LGTB para la Cámara de Diputados con un buen número de postulantes a lo largo del territorio nacional. En esta elección, hubo 14 candidates, 13 a la cámara y uno al Senado. Fueron electos 2 de las fuerzas progresistas, y si bien, fue celebrado, y podemos “mirar el vaso medio lleno”, esto dista bastante de las expectativas de representación que tenemos quienes participamos en el activismo. Históricamente, las diversidades han intentado llegar a estos cargos. La primera candidatura registrada es de una mujer lesbiana en Concepción a concejal en la elección a cargos municipales en 1996, llamada María Luisa San Martín; luego aparecieron activistas gays, muy reconocidos quienes lo intentaron una y otra vez sin éxito, hasta que se registró a la primera concejal trans en Lampa, la fallecida Alejandra González en el año 2004.

Tener representación LGTB en los puestos de decisión ha sido un camino sinuoso, y es importante para las comunidades marginadas del discurso público, sin elles, estamos estancados en tiempos más oscuros en que muchas y muchos que crecimos en esas etapas nos quejábamos de no tener ningún referente, y pasábamos nuestros días entre el miedo, el temor y la soledad.

Es necesario aclarar que hablamos de aquella representación que “abiertamente” y con mucho coraje, debido a las actuales condiciones políticas regresivas, afrontan el desafío de ser visibles y están dispuestas y dispuestos a participar en discusiones que defiendan los derechos de la comunidad como es, por ejemplo, terminar de legislar las modificaciones a la ley antidiscriminación, un cuerpo legal pendiente y reconocido con múltiples falencias.

Las condiciones actuales no son favorables para las diversidades sexuales, ni para ningún grupo que se encuentra subrepresentado en este futuro Congreso. Sin embargo, es necesario fortalecer aquellas vocerías y representaciones de quienes legítimamente buscan un espacio para mejorar las condiciones de vida de toda una comunidad históricamente silenciada de las narrativas públicas, pero además, que puedan legislar y participar en la vida política no solo incidiendo para la comunidad, sino también aportando a una visión de igualdad e interseccionalidad en todas las esferas de las luchas sociales.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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