Con más de ocho décadas de historia, el Club de Jazz de Santiago se prepara para una intensa temporada de actividades que busca fortalecer su rol como espacio cultural y patrimonial en la capital. Desde su actual sede en la histórica Casa Maroto, en la comuna de La Reina, la institución continúa proyectándose como un punto de encuentro para músicos, audiencias y amantes del jazz.
“Nosotros somos un club que tiene 83 años cumplidos este año y somos guardianes de esta tradición y de este patrimonio cultural que aloja con especial cuidado a las bandas que hacen los estilos más clásicos”, señaló el presidente del Club de Jazz de Santiago, Rodrigo González, quien destacó que uno de los principales desafíos de la organización ha sido mantener vivo este género en un contexto donde las formas de escuchar música han cambiado profundamente.
Es en ese contexto que subrayó que el club ha debido amoldearse a nuevas dinámicas culturales y tecnológicas sin perder su esencia. “Ha sido un proceso de adaptación a lo que significan las redes sociales, Instagram, convocar y alojar en nuestra casa toda la historia que ha sido esto de hacer jazz en Santiago”, afirmó.

El artista también recordó que la actual sede del club es resultado de un proceso de reconstrucción institucional tras el terremoto de 2010, que afectó gravemente su antigua casa en la avenida Macul. “Tuvimos un periodo en el que hicimos un periplo de lugares hasta que llegamos a la Casa Maroto, que es una casa patrimonial y que para nosotros es muy importante”, relató.
Así, y desde este espacio, el club no solo desarrolla su programación artística, sino que también resguarda una tradición musical que forma parte del patrimonio cultural del país. Una labor que, aunque se labra durante todo el año, tiene uno de sus puntos más altos el 30 de abril, fecha en que se celebra el Día Internacional del Jazz.
Fecha que, para el presidente de la institución, permite recalcar que se trata de un género que mantiene una influencia significativa en la música contemporánea, incluso más allá de sus propios circuitos. “La formación de muchos músicos que se han instalado en la música popular tiene una base de jazz o han coqueteado con él, porque es un género muy aportador desde lo técnico, lo melódico y desde lo musical propiamente tal”, sostuvo.

Asimismo, destacó su carácter abierto e integrador, lo que ha permitido su permanente renovación. “Es un género que no solamente es muy abierto a recibir, sino que también a entregar hacia otras partes. A veces el límite entre lo que es jazz, pop y rock se hace bien difuso, pero en buena hora. Porque hay un asunto muy integrador del género mismo”, agregó.
Otro de los ejes centrales del trabajo del club es su labor formativa, especialmente a través del Centro de Creación de Ensambles. Iniciativa que busca acercar el jazz a nuevas generaciones y a personas interesadas en desarrollar habilidades musicales. “La idea es hacer ensambles donde la gente va y se vincula a otras personas que están haciendo jazz. Entonces, llego yo cantante, un clarinetista, un baterista y comparto con otros que están haciendo música”, explicó.
Según González, este espacio permite generar instancias creativas y colaborativas que reflejan el espíritu del jazz. “Se va dando una instancia creativa, formativa, improvisativa, bien bonita, y que cumple con nuestro gran objetivo, que es difundir el género”, afirmó.

En el ámbito de la programación, el club prepara diversas actividades para los próximos meses, entre ellas la celebración del Día Internacional del Jazz el próximo 30 de abril con un concierto especial que reunirá a destacados músicos de la escena nacional. A esto se sumarán encuentros internacionales y actividades abiertas a la comunidad, como el Mercado Iberoamericano MJAZZ y la participación en el Día de los Patrimonios.
Finalmente, el presidente del Club de Jazz de Santiago extendió una invitación abierta a la ciudadanía a visitar el recinto y conocer su propuesta cultural. “Vengan a visitarnos, a conocer la casa, que es hermosa, de 1920. Se encontrarán con este edificio patrimonial, pero también con el patrimonio musical que significa esta tradición”, expresó.
“A veces hay personas que dicen ‘no, a mí no me gusta el jazz’, y yo les digo que, la verdad, es que no han escuchado el jazz que les gusta. Porque siempre va a haber un tipo que te va a encantar”, subrayó.






