El ajedrez de Caracas: la entrega de Alex Saab y los pasos de Delcy Rodríguez en la era post-Maduro

El envío a Estados Unidos del empresario es interpretada como una maniobra de supervivencia de la presidenta interina: el objetivo ya no sería blindar lealtades históricas, sino sostener un modelo urgido por el alivio de las sanciones.

El envío a Estados Unidos del empresario es interpretada como una maniobra de supervivencia de la presidenta interina: el objetivo ya no sería blindar lealtades históricas, sino sostener un modelo urgido por el alivio de las sanciones.

La reciente entrega del empresario colombiano Alex Saab a la justicia estadounidense ha sacudido el tablero geopolítico latinoamericano. Quien alguna vez fue considerado uno de los principales asesores de Nicolás Maduro, hoy ha sido despachado a Washington por las propias autoridades de Caracas.

Lejos de ser una derrota del régimen, la decisión -orquestada bajo el nuevo liderazgo de Delcy Rodríguez– es leída por los expertos como un movimiento táctico de supervivencia. El foco ya no está en proteger a los antiguos leales, sino en estabilizar un modelo económico y político que clama por el levantamiento de sanciones para mantenerse a flote.

Para entender la entrega de Saab, es necesario mirar los recientes reacomodos en el Palacio de Miraflores. Según Miguel Ángel López, director de la Unidad Académica de Relaciones Internacionales y Políticas Públicas Globales de la Universidad de Chile, Saab es hoy “un peón menor”.

“La salida de Saab es un sacrificio ante una petición de Estados Unidos, que ejerce un control indirecto sobre el gobierno actual al manejar gran parte de las reservas de petróleo”, explica López Varas. El académico señala que esta entrega funciona como un “movimiento de limpieza” mediante el cual Delcy Rodríguez busca alejarse de la figura de Maduro y consolidar apoyo interno. “Estamos pasando de un chavismo y un madurismo, a lo que podríamos llamar un ‘rodriguismo'”, afirma, destacando que entregar a una figura impopular acusada de lavado de dinero y sobreprecios también envía una señal de cooperación al mundo.

El exministro de Relaciones Exteriores de Chile, Ignacio Walker, es aún más tajante sobre esta transición. Para Walker, el paso de Hugo Chávez a Nicolás Maduro fue el tránsito de “un régimen medianamente corrupto a uno completamente corrupto”, marcado por el fin del boom petrolero. Hoy, con Maduro relegado, la nueva jefa de gobierno se posiciona estratégicamente: “Está por verse qué va a ocurrir con Delcy Rodríguez, la nueva mejor amiga de Donald Trump”, ironiza el ex canciller.

Ignacio Walker, ex ministro de Relaciones Exteriores.
Ignacio Walker, ex ministro de Relaciones Exteriores.

Petróleo, pragmatismo y la doctrina Trump

La distensión con Washington es el verdadero motor detrás de estas decisiones. Mladen Yopo, doctor en ciencia política e investigador del programa de política de política global de la Universidad SEK, sostiene que el gobierno de Rodríguez busca abandonar el juego de “suma cero” para encontrar una fórmula que reduzca las tensiones económicas.

“El hecho de la limitación de exportaciones de petróleo, la confiscación de bienes y el bloqueo de cuentas son apremiantes. Entregar a Saab, un personaje acusado de ser parte de un circuito de corrupción y narcotráfico, le da un respiro al régimen”, analiza Yopo. A su juicio, hay un intento de retorno a un “chavismo más primitivo o democrático”, desmarcándose de la etapa más dura y autoritaria del madurismo.

Alex saab, ex ministro del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional de Venezuela.
Alex saab, ex ministro del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional de Venezuela.

Sin embargo, para la administración estadounidense, el enfoque es puramente transaccional. Walker es claro: “Seamos claros, el tema de Estados Unidos con Venezuela se llama poder y petróleo. Punto. No es el tema libertad y democracia”.

Esta visión transaccional es respaldada por Nicolás Cereijo, analista político y docente de la Universidad de Buenos Aires. Cereijo advierte que Rodríguez está evitando a toda costa un conflicto internacional que no puede ganar. “Es un gobierno que está cediendo en lo que Estados Unidos pide, respetando la doctrina de Donald Trump, que consiste en intervenir para cumplir un objetivo y luego retirarse”, explica el analista argentino.

La oposición fracturada y un régimen que se atrinchera

Si bien las concesiones hacia Washington podrían sugerir una apertura, en el plano interno el régimen no da señales de ceder poder electoral. Cereijo describe a Venezuela como un caso de autoritarismo competitivo que hoy transita hacia una autocracia aún más rígida. “Me parece que mientras siga esta situación, va a ser difícil vislumbrar alguna salida democrática. No vislumbro en el mediano plazo elecciones en Venezuela, ni siquiera de fachada”, sentencia.

A esto se suma la debilidad estructural de la disidencia. Yopo advierte que hoy la oposición venezolana se encuentra fragmentada y sin una estrategia común, criticando el liderazgo de María Corina Machado por ser excesivamente “rupturista y no dialogante”. En procesos de transición exitosos, señala Yopo, “siempre hubo un diálogo entre sectores del régimen y de la oposición. Eso no se da con el liderazgo de Machado”.

La presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodríguez.
La presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodríguez. Europa Press/Contacto/Marco Salgado – Archivo

Walker coincide en el diagnóstico sobre el peso actual de la oposición frente a los intereses globales: “María Corina Machado está al final de la cola en materia de Venezuela; lo que a Trump le importa es que Venezuela le venda petróleo a Estados Unidos”.

En definitiva, la caída de Alex Saab no representa el desmoronamiento de la estructura chavista, sino su mutación. El núcleo duro del poder cívico-militar en Caracas ha demostrado una resiliencia inusitada, dispuesto a sacrificar a sus antiguos operadores con tal de garantizar su supervivencia en la nueva era geopolítica.





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