“Lo más notable de Rara es su falta de énfasis en el discurso. No es una película que busque convencer a su espectador desde la pancarta, ni desde la militancia”.
Esta mañana revisé mi muro de Facebook y muchas de mis amigas compartían sus razones para participar en la marcha contra la violencia que las mujeres sufrimos cotidianamente y que en Chile ha costado la vida de 39 mujeres asesinadas, en lo que llevamos de este 2016. Mis amigas hablaban del temor de caminar solas […]
Una de las cosas más atractivas del documental es que el autor explicita la dificultad de hablar de los otros con respeto y honestidad. Todo documental antropológico corre el riesgo de caer en el paternalismo o en presentar la subjetividad propia de toda construcción audiovisual como una realidad objetiva. Acá sabemos que vamos en un viaje que es al mismo tiempo personal y universal, que al mismo tiempo busca rescatar la memoria y hacerse preguntas sobre el futuro.
“Al espectador se le entregan pocos puntos de conexión con los personajes para que, más allá de la curiosidad, nos importe realmente lo que les sucede”.
En “El príncipe inca” una cámara silenciosa y cercana es testigo del viaje físico y espiritual que emprende el protagonista para tener más información de los orígenes de su familia, una búsqueda que se vincula no sólo con la memoria familiar, sino también con la inquietud del pintor respecto al haberse sentido siempre distinto de quienes le rodeaban.
Basada en el caso de Martín Larraín “Aquí no ha pasado nada” propone un retrato de clase, de esa clase privilegiada no sólo por concentrar los recursos del país y las redes de influencia, sino también porque el sistema en que habitamos está armado para sostener esos privilegios.
Los cuadernos de los que habla el título son los diarios del escritor argentino Ricardo Piglia autor de numerosos escritos, entre ellos las reconocidas novelas “Respiración Artificial” de 1980 y “Plata Quemada” del 1997. En esos cuadernos están los diarios que el escritor comenzó a registrar a los 16 años y que, además de su propio devenir como hombre y escritor, van dando cuenta de cómo cambio Argentina, desde el derrocamiento de Perón en 1955 hasta las experiencias guerrilleras de los años 70.
“El motor de la película es el padre desesperado y desesperanzado. Un padre que intenta aferrarse con todo lo que tiene a que la realidad puede ser distinta a la que es. Que no entiende a su hijo, pero que tampoco lo cuestiona”.
“Atrapados en Japón” es un documental muy personal, pero contado con tal destreza que se vuelve atrapante y emocionante. La búsqueda del descubrimiento del carácter de ese padre desaparecido, de intentar conectar con él a través de sus memorias, de los objetos, de los lugares se mezcla eficientemente con una pequeña pero relevante historia en el contexto de un conflicto que definió el destino, literalmente, de todo el mundo.
Esta película -una coproducción internacional de nivel- sólo viene a demostrar porqué, independiente del oportunismo que podamos observar en la elección y el acercamiento a sus temas, Larraín es un director eficiente y creativo.
“No es muy común que nos encontremos con una película chilena pensada para un público infantil, a pesar de que -está comprobado- son las que tienen mayores índices de taquilla en el cine”.
Ya con varios capítulos exhibidos, “Bala Loca” ha demostrado ser de esos productos televisivos que nos devuelven las esperanzas en las posibilidades de la televisión chilena.
En su primer largometraje documental el realizado Nicolás Guzmán le da voz a cuatro adolescentes de La Florida que están terminando su educación básica sin demasiado entusiasmo respecto al futuro, ni sobre el presente.
Este primer largometraje de Alejandro Torres cumple cabalmente con su título: lo que vemos son fragmentos, y eso tiene sus gracias, pero también sus complicaciones. Por un lado, le permite al realizador jugar con las posibilidades del relato, saltándose tiempos, hechos y moviéndose de un momento a otro de la historia y, aunque esto genera cierta frescura a la construcción, tiene sus riesgos a nivel narrativo.
La retrospectiva al trabajo de Raúl Ruiz que se inaugura el próximo martes en la Cineteca Nacional nos da la oportunidad de reencontrarnos con el más internacional de los directores chilenos. La revisión de parte fundamental de su cinematografía nos permite acercarnos a este ejercicio tan potente de mirarnos con distancia, descubriendo claves de nuestra idiosincrasia que Raúl Ruiz supo poner como nadie en pantalla grande.
No son pocas las veces que hemos escuchado que también hay hombres maltratados y que eso también es violencia de género. No lo es, la violencia de género implica una cultura entera que no sólo permite, sino que alienta simbólicamente esa violencia.
“El final del día” retrata la vida de varios de los vecinos de Quillagua -un pueblo que en su momento fue un oasis en la zona de Atacama y que en los últimos años ha ido perdiendo actividad y habitantes debido a la falta de agua- durante ese 21 de diciembre del 2012, fecha que según algunas lecturas de las profecías Mayas se anunciaba como el que iniciaría el fin del mundo.