El 2022 el Minvu recuperó jurídicamente la facultad de gestionar el suelo, a través de la Ley de Integración Social y Territorial. Esto significó un cambio trascendental en la forma en que el Estado planifica las ciudades y garantiza el acceso a la vivienda y a las oportunidades urbanas.
Desde la publicación de la ley, nuestra tarea ha sido garantizar que el suelo adquirido permita enfrentar el déficit habitacional los próximos años. Para ello, hemos implementado una estrategia amplia. Por un lado, hemos adquirido terrenos privados para proyectos de mediano plazo complementando las opciones de subsidio y fortaleciendo la coordinación con gobiernos locales, regionales y empresas públicas. Por otro, hemos transferido 249 hectáreas fiscales y otras 302 están en proceso para abordar el déficit habitacional en su totalidad.
Por otro lado, también hemos realizado apuestas urbano-habitacionales: Ciudad Mapocho en Quinta Normal, Pedro Fontova en Conchalí y Ferronor en Coquimbo son solo ejemplos de esta estrategia. En estos casos, la gestión de suelo se suma a una estrategia normativa para modificar la potencialidad de cada terreno y gestionar suelo a menor valor, pero bien ubicado, reinvirtiendo la plusvalía en ese o en otros terrenos en áreas centrales. La gestión busca generar aportes urbanos en comunas donde el acceso a estos bienes ha sido limitado. Nuestra intención es demostrar que el Estado puede y debe ser un actor que innove y genere suelo bien ubicado con herramientas de gestión urbana.
El nudo crítico está en las áreas metropolitanas, donde los mecanismos tradicionales de gestión ya no son suficientes para enfrentar el valor del suelo y su impacto en el acceso a la vivienda. Este no es un fenómeno exclusivo de Chile, sino un problema urbano global que nos obliga a mirar más allá de la coyuntura, ya que, en su esencia, el suelo no es solo un factor de costo; es la base sobre la cual construimos nuestro modelo de desarrollo urbano. Por ello, no podemos apostar a un único modo de generar suelos de interés público, es la suma de estrategias las que nos permiten enfrentar la necesidad de suelos bien ubicados.
Tenemos, en consecuencia, por delante la tarea de consolidar herramientas de gestión urbana que permitan un desarrollo equitativo e integrado. El proyecto de ley de planificación territorial, en segundo trámite en el Congreso, permitirá actualizar más rápido de los instrumentos de planificación, mejoras en la institucionalidad, más instrumentos de gestión urbana y el fomento de la construcción de ciudades, no solo de viviendas.
La gestión estratégica del suelo no es una opción, sino la herramienta clave para corregir las desigualdades históricas y proyectar ciudades más justas. Es a través de una política de suelo robusta, con visión de futuro y adaptada a cada territorio, que podremos garantizar el acceso a la vivienda, el equipamiento y los bienes públicos. Esta es la tarea que nos debe convocar a todos, y en ella reside la oportunidad de transformar nuestras ciudades de manera definitiva.
Por Vicente Burgos S., jefe de la División de Desarrollo Urbano del Minvu e Irene Molina C., encargada Equipo Gestión de Suelo del Minvu.






