Silvio Rodríguez y Chile, una relación que trasciende el tiempo y las fronteras: "Acompañó nuestro dolor y resistencia cultural"

Hace pocos días, el impacto local generado por el cantautor cubano volvió a reafirmarse. En cuestión de horas, el músico agotó cuatro fechas en el Movistar Arena, volviendo a poner en la palestra el estrecho vínculo que lo une a nuestro país.

Hace pocos días, el impacto local generado por el cantautor cubano volvió a reafirmarse. En cuestión de horas, el músico agotó cuatro fechas en el Movistar Arena, volviendo a poner en la palestra el estrecho vínculo que lo une a nuestro país.

Santiago de Chile, 31 de marzo de 1990. Ese día, un Estadio Nacional desbordado de público celebraba un encuentro que tardó 17 años en concretarse. Entonces, Silvio Rodríguez, una de las voces más relevantes de la trova latinoamericana, ingresaba al emblemático recinto ubicado en el corazón de Ñuñoa para sellar su primer concierto en nuestro país tras el término de la dictadura civil-militar y que, además, mantuvo su música en la clandestinidad por casi dos décadas.

Aquel icónico recital quedaría luego plasmado en el disco “En Chile“, la segunda placa en vivo publicada por el cubano. Un hito que reunió a 75 mil chilenos y que llegó para reafirmar la gran penetración que logró el trovador en esta parte del mundo.

Conexión que, para la cantante y actriz, Carmen Prieto, tiene un profundo arraigo con lo que fueron los años sin democracia. “La música de Silvio se torna fundamental para nosotros a partir de la dictadura. Porque nos acompañó con sus canciones y su poesía en los momentos más duros y amargos, de mucha violencia, de muerte, de tortura. Silvio era un aliciente en los jóvenes. Yo me acuerdo de haber tomado la guitarra a los 12 o 13 años y empezar a sacar sus canciones, cuando empezaron a aparecer los casetes pirateados que iban de mano en mano”, recordó la artista en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, a pocos días de que el cubano lograra agotar cuatro fechas en el Movistar Arena.

“Yo no le conocía la cara, escuchábamos las puras canciones. Él fue un acompañante de nuestro dolor y resistencia cultural y social frente al horror. Entonces, ¿Cómo no estar agradecidos con Silvio y su poesía cotidiana que nos ayudó a levantarnos y a cantarlo? Porque, como se dice popularmente, ‘quien canta su mal espanta’. Por eso Silvio se volvió una bandera fundamental durante la dictadura”, afirmó Prieto.

Sin embargo, se trata de una relación que antecede incluso al gobierno encabezado por el dictador Augusto Pinochet. “La relación de Silvio y la nueva trova cubana con Chile es sumamente profunda, y no es solamente una conexión en los años lógicos de la represión de la dictadura, donde los casetes de Silvio circulaban de manera clandestina gracias al sello Alerce y que finalmente fueron la banda sonora de la resistencia contra la dictadura, sino que viene previo”, explicó el periodista, escritor y crítico de música popular, Julio Osses.

La naciente escena de la nueva trova cubana ya tenía muchos lazos comunicantes con nuestra nueva canción chilena, y eso no siempre se releva. Por supuesto que el proyecto de la Unidad Popular contó con la participación activa de los héroes de la trova cubana. Hay una visita legendaria de Santiago Feliú y de Silvio durante esos años. De hecho, hay canciones que lo registran. Pablo Milanes escribió ‘Yo pisaré las calles nuevamente‘, el mismo Silvio escribió ‘Santiago de Chile‘”, sumó el comunicador.

“Y entonces, cuando Silvio vuelve y aterriza en Chile después de 20 años de no haber podido volver, se produce algo que tal vez explica un poco las raíces de esto, y que es el fenómeno más multitudinario desde las grandes concentraciones masivas del triunfo del No. Nunca alguien había llevado a 75 mil personas al Estadio Nacional, y eso lo hizo Silvio Rodríguez en marzo de 1990″, precisó Osses.

Pero más allá de los factores políticos, lo cierto es que la figura del músico logró conquistar una transversalidad que pocos artistas han alcanzado, y que se expresa de forma clara en nuestro país: “Hay conexiones que son increíbles y anecdóticas, como cuando Gloria Simonetti decide cantar ‘Ojalá’ en las señales de la televisión de la dictadura, y esta se convierte en un single súper exitoso, pero no en la voz de Silvio, sino en la versión suya”, recordó el periodista.

Alberto Plaza, que está en las antípodas políticas de Silvio Rodríguez, es un gran influido por él. Su ídolo musical es Silvio Rodríguez, y si uno empieza a indagar un poquito más en las composiciones de Plaza, empieza a notar la huella y las extrapolaciones de la carrera de Silvio, en un cantante que no tiene mucho que ver políticamente, pero que permite ver el alcance”, añadió.

Por eso, afirmó que “deben ser contados con los dedos de la mano los artistas con este nivel de compromiso político y social que logran tener un impacto transversal”.

Carátula del disco "En Chile", de Silvio Rodríguez
Carátula del disco “En Chile”, de Silvio Rodríguez

La grandeza de un artista integral

Lo que despierta Rodríguez en un país como el nuestro también permite evaluar los diversos elementos que constituyen su grandeza y que, en definitiva, ayudan a comprender el porqué de la vigencia que sostiene tras varias décadas de carrera.

Silvio sigue siendo una voz joven, rodeado ritmos y melodías que están por sobre las coyunturas que impone la industria“, afirmó Dino Pancani, periodista y autor de “Los necios“, libro que aborda entrevistas a varios de los nombres más importantes de la trova hispanohablante. “Le habla al amor, a ese amor nostálgico, pero también al que está en su momento de florecer, cuando se está descubriendo ese sentimiento. Le habla al desamor, que es otra forma de amar, expresada con furia, inquietud, incluso desazón”.

“En su obra se encuentra lo social, y no desde un modo conformista, sino haciendo las grandes preguntas que movilizan a toda persona de buena voluntad que pretende alcanzar una sociedad más igualitaria”, sumó el también académico de la Universidad de Chile.

Característica que, sin embargo, no surge desde un sesgo: “Es capaz de criticar a la revolución, de tomar distancia de ella, pero siempre dejando claro que es parte de ese proceso que, a veces, parece un tanto estancado, y entonces Silvio trata de empujarlo. Acoge la crítica y la transforma en un motivo más para profundizar un proceso que no está exento de ataques y desestabilizaciones”.

Silvio Rodríguez
Silvio Rodríguez. Foto: IG zurron_del_aprendiz.

Postura que es compartida por Prieto, especialmente en lo que respecta a la calidad de su lírica. “Pueden haber pasado 30 años desde ese primer recital masivo que dio en democracia, y pueden pasar 60, incluso 80. Porque trasciende su música y su lírica. Su creación relacionada con la poesía, la letra, la filosofía que hay en cada canción. Esa es su trascendencia. No importan los años ni el tiempo en general. Su música, sus canciones, son trascendentes per sé, porque se trata de la creación de un gran artista, un gran creador”, reflexionó la cantante.

Un punto que es complementado por Osses, quien añade a estos motivos la versatilidad musical que caracteriza a su obra. “Lo que Silvio tiene es que está la expresión de la canción con guitarra, pero se ha movido también en muchos otros terrenos. En el jazz, o dentro de lo docto por la sofisticación de su música. Igualmente en el ámbito de la poesía, por supuesto. Silvio Rodríguez debe ser uno de las grandes poetas del último siglo en el mundo. Y es un poeta que probablemente, si no fuera cubano, se hubiera merecido hace rato el mismo Nobel que se le dio a Bob Dylan. Creo que su música no ha sido suficientemente apreciada en el primer mundo, por razones que ahí sí que tienen que ver con política”, sentenció el crítico.

“Se puede relacionar con estos distintos lenguajes musicales y que su trabajo tenga un poquito de docto, de Beatles, de pop, de folk, un poquito de todo. Pero canción que escuchas de Silvio solamente es de Silvio, no puede ser de nadie más“, concluyó.





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