En medio de la controversia por el recorte cercano al 10% al presupuesto del Ministerio de las Culturas y las críticas por la cancelación de las obras de ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), el titular de la cartera, Francisco Undurraga, defendió este lunes en la Comisión de Cultura de la Cámara Baja la política de ajuste fiscal impulsada por el Ejecutivo y rechazó que exista un “desmantelamiento” del ministerio.
Uno de los principales puntos de tensión durante la sesión fue la crítica del secretario de Estado a la decisión del expresidente Gabriel Boric de avanzar hacia un presupuesto de cultura que representara el 1% del gasto público. “Habría que preguntarle al presidente Boric qué pretendía en la práctica. Yo no soy su vocero y, además, no voy a generar una interpretación”, sostuvo Undurraga, quien dedicó buena parte de su exposición inicial a apuntar presuntas brechas que hacían incompatible el aumento del presupuesto con la capacidad de gestión administrativa existente dentro de la cartera,
“Aquí hay varios parlamentarios que acompañaron al presidente, a la ministra Redondo y a las anteriores autoridades anteriores que a lo mejor pueden clarificar cuál era el objetivo, en el papel, de llevar el presupuesto al 1%”, agregó.
El ministro también respondió a las acusaciones de parlamentarios de oposición y actores del mundo cultural que han denunciado un debilitamiento estructural de la institucionalidad cultural. “¿Desmantelamiento? La verdad es que nosotros estamos eficientando”, afirmó y aseguró que el Gobierno buscó mantener el presupuesto “lo más cercano, ojalá arriba, del ejecutado el año anterior”.
En esa línea, defendió los ajustes argumentando que las restricciones fiscales afectan transversalmente al aparato público. “No es para destapar champaña, porque evidentemente me gustaría más, pero la realidad del país es que todas las instituciones se están viendo afectadas por la realidad que estamos teniendo en términos de financiamiento del erario público, y se nos ha pedido una reducción”, señaló ante la comisión.

Undurraga también sostuvo que, pese al recorte anunciado, el presupuesto de Cultura seguiría creciendo respecto de la ejecución real del año anterior. “Vamos a crecer un 11% en relación a los ejecutados del año anterior”, aseguró e insistió en que los montos aprobados muchas veces no reflejan la capacidad real de gasto del Estado. “Yo podría presentar un presupuesto de un trillón de trillones de pesos, pero eso es un sueño, una quimera, no una realidad”, afirmó.
La autoridad también abordó las críticas formuladas por el diputado del Frente Amplio, Ignacio Achurra, respecto del aumento de funcionarios desde la creación del ministerio. “Efectivamente se crearon 250 puestos para generar el ministerio, pero eso fue el 2018”, indicó. Según explicó, entre 2022 y 2026 “el presupuesto prácticamente se dobló”, aunque acusó que ese incremento no fue acompañado de un fortalecimiento suficiente en fiscalización y recursos humanos.
“Entre el 2022 y el 2026 no se dio el soporte en recursos humanos para poder generar el debido accountability”, afirmó Undurraga, quien apuntó a problemas administrativos en la supervisión de proyectos financiados por fondos públicos. “La demora en la fiscalización, en los vistos buenos de los gastos o inversiones generadas en cada uno de esos proyectos es una realidad”, sostuvo. “No es algo que se me ocurrió hoy en la mañana o a la altura de Casablanca cuando venía hacia acá. Es lo que sucede”, remató.
El tono de la discusión igualmente despertó críticas dentro de la oposición. Entre ellos, del diputado del Partido Liberal, Alejandro Bernales, quien acusó una falta de defensa política del ministerio frente a los recortes impulsados por Hacienda.
En su intervención, el parlamentario expresó que en sus nueve años integrando la Comisión de Cultura “es la primera vez” que observa un ambiente que calificó como adverso hacia el sector cultural. “Siento que hay diputados que son anticultura, que están en esta comisión no para defender el presupuesto, sino para rebajarlo y defender, además, las rebajas en el entorno cultural. Y eso me parece grave”, afirmó.

Bernales también cuestionó el tono de la discusión en torno al financiamiento cultural y defendió el impacto económico del sector. “Sabemos la importancia que tienen las artes y la cultura para nuestra sociedad. Sí se genera empleo, sí se da a conocer el país a través del trabajo que hacen nuestros artistas, la música y el cine”, sostuvo. En esa línea, lamentó que la meta de destinar el 1% del presupuesto nacional a Cultura no se concretara durante la administración anterior, recordando que “llegó al 0,6%”.
El parlamentario también manifestó preocupación por la reducción de recursos destinados a infraestructura cultural pública. “La infraestructura cultural pública va a bajar a cero”, advirtió. Así, emplazó al ministro a transformarse en “un gran defensor del mundo de la cultura” y no solamente en “un gran ejecutor de los presupuestos”.
Otro de los puntos que abordó Bernales fue el polémico artículo 8 impulsado por Hacienda, que modifica los plazos de revisión de hallazgos arqueológicos y patrimoniales. “No esperemos que el gobierno saque el artículo, porque no lo va a sacar. Yo hago un llamado a que nos organicemos y votemos contra el artículo todos en la sala”, sostuvo. A juicio del diputado, los nuevos plazos podrían poner en riesgo la protección patrimonial. “Si no se da respuesta en 20 días, se puede construir encima de lo que se haya descubierto, que puede ser algo sumamente relevante para el patrimonio cultural y patrimonial del país”, advirtió.
Las primeras declaraciones de Bernales fueron respondidas por la diputada republicana y presidenta de la comisión, Javiera Rodríguez, quien rechazó que apoyar ajustes presupuestarios implique una postura “anticultura”. “Yo apoyo la gestión que está haciendo el ministro, lo que no significa que yo sea anticultura, ni tampoco los colegas acá presentes”, señaló.
Rodríguez defendió además una visión distinta respecto del rol del Estado en el financiamiento cultural. “Creo que el Estado tiene que achicarse en muchas áreas, incluyendo Cultura”, afirmó, aunque precisó que eso “no significa que no me sienta cercana al mundo de las culturas ni que las apoye”. En esa línea, planteó que el financiamiento cultural “debería ser una inversión mucho más privada, de repente más enfocada hacia el público”.







