Dr. Jaime Castillo y primer trasplante hepático con donante vivo en Chile: "Es un hito tremendo, resultado de años de preparación"

El Jefe de la Unidad de Trasplantes del Hospital Clínico de la U. de Chile valoró el impacto en pacientes que enfrentan largas esperas y alta mortalidad en listas de trasplante.

El Jefe de la Unidad de Trasplantes del Hospital Clínico de la U. de Chile valoró el impacto en pacientes que enfrentan largas esperas y alta mortalidad en listas de trasplante.

El jefe de la Unidad de Trasplantes del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Jaime Castillo Koch, valoró como un “hito tremendo” la realización del primer trasplante hepático con donante vivo en el recinto, un procedimiento de alta complejidad que marca un avance para la salud pública y universitaria en Chile.

En entrevista con el programa “La Fuente” de Radio Universidad de Chile y UCHILE TV, el especialista explicó que, si bien este tipo de intervenciones ya se realizaban en otros centros, para el hospital universitario significó un paso largamente esperado: “Para nosotros es un gran hito, que tuvimos que preparar durante años. Esto es el resultado no solo de preparación técnica, sino de un apoyo institucional muy importante”.

Castillo detalló que el procedimiento fue posible tras un proceso de formación y coordinación de alto nivel, incluyendo especialización en Asia. “Es una carrera larga, una preparación no solamente personal, sino institucional. Esto es de equipo y de instituciones”, afirmó, destacando la capacitación en Corea del Sur de parte del equipo, en uno de los centros con mayor experiencia mundial en este tipo de trasplantes.

En esa línea, enfatizó que el trabajo no se limitó a los cirujanos: “Tuvimos que preparar al personal completo: pabellón, anestesistas, patólogos. Es una labor titánica, con un equipo multidisciplinario que se reunió durante años para poder lograrlo”.

El especialista explicó que el trasplante con donante vivo surge como respuesta a un problema estructural del sistema de salud: la escasez de órganos. “Esto aparece en respuesta a la baja tasa de donación a nivel nacional. Tenemos un déficit importante de donantes cadavéricos”, señaló.

En ese contexto, advirtió sobre una de las principales dificultades del sistema: “Tenemos una alta tasa de mortalidad en la lista de espera, entre un 30% y un 40%. Es muy alto. Muchos pacientes no alcanzan a llegar al trasplante”.

Por ello, el desarrollo de este tipo de procedimientos permite abrir nuevas posibilidades: “Esperamos poder hacer uno o dos casos más este año y, a medida que las cosas vayan resultando bien, ir aumentando progresivamente nuestra experiencia”.

El procedimiento implicó un despliegue médico de gran envergadura, con dos equipos trabajando en paralelo durante extensas jornadas. “Son dos pabellones simultáneos de aproximadamente 12 horas cada uno. Es una cirugía de alta complejidad, muy bien planificada”, explicó Castillo.

En este caso, la donante fue la hija de la paciente, quien entregó parte de su hígado para salvar su vida, en un proceso que el médico calificó como exitoso: “Desde el punto de vista técnico salió todo perfecto. El injerto está funcionando de forma adecuada”.

El jefe de la unidad subrayó que el objetivo del trasplante no es solo prolongar la vida, sino mejorarla significativamente. “Lo que uno busca es mejorar la calidad de vida sustancialmente. Estos pacientes tienen hospitalizaciones recurrentes, infecciones, complicaciones graves. Con el trasplante, eso cambia de forma importante”, sostuvo.

En el caso específico, la paciente presentaba un daño hepático crónico de origen metabólico, con múltiples complicaciones que deterioraban su estado general: “Era una paciente que se hospitalizaba frecuentemente por infecciones, encefalopatía, ascitis. Evidentemente, la calidad de vida mejora mucho tras el trasplante”.

Durante la entrevista, Castillo también abordó el funcionamiento de la lista de espera en Chile, aclarando que el sistema actual prioriza la gravedad por sobre el tiempo de espera. “Hoy en día se trasplanta primero al paciente más grave. Antes era por tiempo, pero ahora es por severidad del daño hepático”, explicó.

Esto, sin embargo, genera desafíos para ciertos pacientes: “Hay personas que no están tan graves, pero que tienen un deterioro progresivo y pueden esperar mucho tiempo. Ahí aparece el trasplante con donante vivo como una alternativa”.

Y agregó: “Es un recurso escaso que hay que aprovechar lo mejor posible. Por eso el sistema prioriza a quienes están en mayor riesgo vital inmediato”. El procedimiento se concretó gracias a la donación de una hija a su madre, en un caso que refleja tanto el avance técnico como el componente humano de este tipo de intervenciones.

Tras años de preparación y coordinación, el Hospital Clínico de la Universidad de Chile se suma así a los centros capaces de realizar trasplantes hepáticos con donante vivo, ampliando las opciones para pacientes en lista de espera y marcando un nuevo paso en la medicina nacional.

“Es un hito institucional, pero también personal. Estamos tremendamente orgullosos. Son cosas que uno anhela por años”, concluyó Castillo.





Presione Escape para Salir o haga clic en la X