El regreso de Sudakas Sudadas: Un manifiesto bailable contra el régimen de la tristeza se toma las tablas capitalinas

El colectivo integrado por Camila Soto, Andrea Amaro y Dian C. Guevara remontó su aplaudida obra "La Última Danza" con una itinerancia gratuita por ocho salas de la Región Metropolitana.

El colectivo integrado por Camila Soto, Andrea Amaro y Dian C. Guevara remontó su aplaudida obra "La Última Danza" con una itinerancia gratuita por ocho salas de la Región Metropolitana.

El colectivo coreográfico Sudakas Sudadas concretó el reestreno de su montaje “La Última Danza”, dando inicio a una temporada itinerante de ocho funciones financiadas por el Fondo de Fomento a las Artes Escénicas 2026. La propuesta artística contempla un despliegue gratuito por diversas comunas de Santiago, incluyendo paradas en Espacio Vitrina y Bar de Patio (Providencia), el Centro Cultural La Feria (Lo Espejo) y el Centro Cultural Espacio Matta (La Granja). Nacida bajo el alero de sucesivas residencias de investigación en los centros culturales Anandamapu, La Mixta y Casa Palacio, además de una apertura internacional en el Festival Atlas de Guanajuato (México), la pieza regresa a la cartelera nacional con una visualidad renovada que propone descolonizar los cánones tradicionales del circuito dancístico.

Las intérpretes Camila Soto, Andrea Amaro y Dian C. Guevara configuran un relato corporal que prescinde de los referentes del ballet clásico o de las élites académicas occidentales, situando su biografía popular como matriz de movimiento. Los talleres escolares extraprogramáticos, el folclor local, las fiestas familiares y la música radial constituyen la verdadera base formativa del colectivo. Según explicaron las creadoras en los ensayos desarrollados en la Estación Mapocho, el eje estético del remontaje se nutre de la hibridación cultural latinoamericana y la exploración del goce popular: “La obra es un muestrario de todas esas danzas gozosas, como el axé y la cumbia, que nos dieron el deseo y la fuerza para dedicarnos a esto. Son códigos que atraviesan a toda Latinoamérica”, destacó Soto.

Poster de La Última Danza.
Póster de La Última Danza.

El concepto ch’ixi y la dislocación de la mirada europea

La base teórica que articula los movimientos de “La Última Danza” se inspira de manera directa en el concepto sociológico de lo ch’ixi, acuñado por la pensadora boliviana Silvia Rivera Cusicanqui. Esta categoría alude al gris jaspeado resultante del mestizaje, donde identidades opuestas coexisten e interactúan sin llegar a diluirse o fusionarse por completo.

A partir de esa premisa, las bailarinas entrelazan ritmos populares latinos con prácticas afectivas y el estudio contemporáneo, resignificando la experiencia del placer corporal. Dian C. Guevara puntualizó que el montaje explora el goce desde una complejidad territorial: “Las celebraciones en el sur global no son solo festivas, también son dolorosas. Es poder bailarse con las penas y con las grietas que hay en la existencia, ingresando a esa herida colonial”.

La trayectoria del colectivo se remonta al año 2019, período en que la ebullición del Estallido Social y la articulación de la Red de Trabajadoraes de las Danzas impulsaron a las creadoras a fundar un espacio de resistencia política desde los cuerpos.

Tras un exitoso paso previo por el Festival Desviaciones con su proyecto de investigación pélvica “Práctica de Culos”, Sudakas Sudadas reafirma su identidad artística mediante coreografías situadas en la fisonomía del territorio. Al respecto, Andrea Amaro argumentó que la corporalidad sudamericana posee dinámicas físicas propias que rompen con la hegemonía estética del Viejo Continente. “Hablamos de cómo los cuerpos de este territorio son más chicos y los músculos más anchos. Cuando uno entiende ese contexto en una práctica contemporánea, hay un quiebre y se disloca la mirada europea”, concluyó.





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