Los presidentes de Estados Unidos y de Irán firmaron un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio, mediante el cual Teherán se compromete a diluir su uranio enriquecido a cambio del levantamiento de las sanciones en su contra.
El grupo enfrenta un escenario marcado por Ucrania y Medio Oriente: presión a Rusia, opciones diplomáticas y tensiones internas reflejan un bloque que intenta sostener su influencia en un orden global cada vez más frágil.
El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que las fuerzas israelíes permanecerán de forma indefinida en áreas de seguridad de Líbano, Siria y Gaza para resguardar las fronteras del país.
Si bien los detalles del documento final del acuerdo entre Estados Unidos e Irán no ha sido divulgados, su anuncio altera por completo el desarrollo de la cumbre del G7 en Evian.
Organizaciones ecologistas, feministas y antiimperialistas marcharon por la ciudad y se desplegaron en el lago Lemán para rechazar la reunión de líderes que arranca este lunes en Francia.
El bombardeo en el suburbio de Ghobeiry desató la furia de Irán, que acusó a Washington de incumplir compromisos y advirtió que bajo estas condiciones es imposible seguir adelante.
Mediadores agilizan las tratativas entre Washington y Teherán para abrir el estrecho de Ormuz, pero las filtraciones exponen versiones encontradas sobre el programa nuclear y las sanciones.
El presidente de EE.UU. afirmó que una acción liderada por el Comando Sur acabó con el jefe del Tren de Aragua, organización que Washington califica como terrorista desde 2025.
“Hoy hemos puesto fin a la guerra con Irán y ellos aceptaron no fabricar nunca armas nucleares”, afirmó el inquilino de la Casa Blanca durante una intervención en apoyo al candidato a gobernador de Georgia Burt Jones.
El mandatario estadounidense expresó en su red social que “el Ejército iraní es un completo desastre”. La advertencia se da horas después de un nuevo intercambio de ataques a pesar del alto el fuego pactado en abril.
Las Fuerzas Armadas de Irán anunciaron este lunes el fin de sus ataques contra Israel, tras el lanzamiento de misiles en respuesta al bombardeo ejecutado el domingo por el Ejército israelí contra la capital de Líbano, Beirut.
Israel y Líbano acordaron el miércoles “implementar un cese el fuego” y crear “zonas piloto” que estarán bajo control del ejército libanés, según una declaración conjunta publicada al término de dos días de conversaciones en Washington.
“Sí, lo hice. No diría que estaba enfadado. Estaba un poco perturbado por su constante enfrentamiento con Líbano”, confirmó el dirigente estadounidense sobre su choque con Netanyahu.
La conversación entre ambos líderes expuso tensiones inéditas entre Washington y Tel Aviv, en medio de las negociaciones regionales y el riesgo de una escalada mayor en Oriente Próximo.
Mientras persisten los ataques en el estrecho de Ormuz y Líbano, el mandatario estadounidense afirmó haber obtenido garantías de Teherán en medio del endurecimiento de las condiciones de paz.
El secretario de Estado norteamericano calificó a la isla como un “Estado fallido” y endureció el tono de la administración Trump ante lo que considera una amenaza directa a su seguridad nacional.
Durante su encuentro en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, las partes destacaron la importancia de poner fin al conflicto y reducir los problemas en la cadena de suministro energético para dar estabilidad a los mercados globales.