Este lunes 18 de agosto, Amnistía Internacional dio a conocer una serie de testimonios que dan cuenta de las complejas condiciones en que viven las personas de la Franja de Gaza. Esto, en una situación que afecta principalmente a las infancias.
¿Constituye la crisis humanitaria que se vive en Gaza un genocidio? Las definiciones del derecho internacional son claras y razones para afirmarlo, hay de sobra, pero el coste político de reconocerlo devela el fracaso del sistema internacional.
El asesinato del equipo periodístico de Al Jazeera en Gaza por parte de Israel pone en alerta al mundo. Así, el control de la información se convierte en un arma más. Si nadie lo cuenta, nadie lo ve; si nadie lo ve, nadie se siente obligado a actuar.
El primer ministro, Anthony Albanese, sostuvo que el presidente palestino, Mahmud Abbas, se comprometió a que Hamás no tendrá ningún rol en el futuro. “Es la mejor esperanza de la humanidad para romper el ciclo de violencia en Oriente Próximo”, dijo.
La arremetida del primer ministro Benjamín Netanyahu fue criticada por España y otros siete países europeos, quienes aseguraron que la estrategia provocará “una mortalidad inaceptable”, además del desplazamiento forzado de un millón de palestinos.
En la manifestación, convocada por la Comunidad Palestina de Chile, se denunció el uso del hambre como arma de guerra. Según organismos internacionales, más de dos millones de personas en Gaza enfrenta altos niveles de inseguridad alimentaria.
Mientras millones de palestinos siguen atrapados entre escombros, bombas y el hambre, el primer ministro de Israel logró que el Gabinete de Seguridad aprobara su ofensiva militar para anexar por completo el enclave palestino.
Cancillería emitió un comunicado en el que denuncian que “esta situación dejaría a Israel, de facto, en condición de potencia ocupante, con todas las responsabilidades jurídicas que ello conlleva bajo el derecho internacional humanitario”.
La decisión ha sido duramente cuestionada por el jefe del Estado Mayor, quien advierte sobre el agotamiento de las tropas y una catástrofe humanitaria.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó pronunciarse abiertamente sobre un apoyo de Washington al anunciado plan de las autoridades israelíes de ocupar la Franja de Gaza, señalando que esto “dependerá en gran medida de Israel”.
Israel evalúa ocupar toda la Franja mientras crece la presión internacional y la crisis humanitaria se agrava. Más de 180 muertos por hambre, prisioneros sin liberar y divisiones internas marcan una catástrofe sin salida a la vista.
El presidente Isaac Herzog alertó de la gravedad del estado de salud de los prisioneros israelíes tras las difusión de imágenes de Evyatar David y Rom Braslavski en las que “se les ven los huesos sobresaliendo de la piel”.
El analista aseguró que la comunidad internacional está respondiendo al grave contexto en el que se encuentra la Franja de Gaza. “Hoy empieza a haber una presión, ya más práctica, que está dejando a Israel como un país paria”, dijo.
En Bruselas, sede de la UE, reconocen que la cifra pactada con Israel no es suficiente pero se acordó como un punto medio entre el bloqueo total de la Franja y los más de 600 camiones que ingresaban antes de los ataques de Hamás en 2023.
El primer ministro israelí negó que existiera una crisis alimenticia en la Franja, aun cuando hasta Trump reconoció que “hay muchos niños con hambre”. Mientras, por primera vez ONGs de Israel calificaron la ofensiva en el enclave como un “genocidio”.
En total ya suman 995 los muertos, 6011 los heridos y 45 los desaparecidos en incidentes ocurridos en los puestos de la Fundación Humanitaria para Gaza: la organización controlada por los gobiernos israelí y estadounidense.
La Fundación Humanitaria de Gaza está en el foco de la críticas: más de 800 palestinos han sido asesinados cuando buscaban ayuda. Mientras, Israel avanza con un plan para encerrar a 2 millones de gazatíes en una “ciudad” vigilada.