Israel intensificó ataques en Líbano e Irán congeló negociaciones a modo de respuesta. Mientras Trump intenta contener el conflicto, una llamada con Netanyahu reveló una fractura clave entre los aliados en una fase crítica de las negociaciones.
A casi tres meses de conflicto, EE.UU. e Irán se acercan a un acuerdo, pero persisten tensiones por el programa nuclear y el control del Estrecho de Ormuz. La paz parece posible, aunque una nueva escalada sigue latente.
El Ejército israelí atacó posiciones de Hezbolá en territorio libanés, desafiando el cese de hostilidades de tres semanas que Irán exigió para frenar la escalada regional.
El presidente Donald Trump prorrogó indefinidamente este martes la tregua con Irán para, según él, dar más tiempo a las negociaciones de paz, mientras Teherán siguió amenazando a sus vecinos del Golfo.
El canciller iraní declaró que el paso permanecerá abierto durante la tregua. El presidente Donald Trump celebró la noticia pero afirmó que el bloqueo de EE.UU. a puertos iraníes seguirá hasta que haya un acuerdo.
El partido-milicia chií Hezbolá aseguró este viernes que sus milicianos “tienen el dedo en el gatillo” ante posibles violaciones por parte de Israel del alto el fuego de diez días pactado el jueves, tras cerca de un mes y medio de combates.
La tregua en Medio Oriente se desmorona antes de consolidarse. Sin consenso real, con ataques en curso y tensiones energéticas en aumento, el alto al fuego aparece más como una pausa inestable que como un camino hacia la paz.
Entre los principales puntos del decálogo está el compromiso de Irán de no fabricar armas nucleares, el levantamiento de todas las sanciones en su contra y una indeminización por los daños sufridos durante el conflicto con Estados Unidos.
Mientras se reanudan las negociaciones por la reconstrucción del enclave y el desarme del grupo, la violencia se recrudece en Cisjordania. Las posiciones sobre el control de la Franja siguen irreconciliables, ensombreciendo la frágil tregua.
Aunque el alto al fuego técnicamente sigue vigente, los ataques y los cruces entre Israel y Hamás sobre su incumplimiento mantienen la región al borde del colapso y entierran cualquier avance hacia la Fase 2 del plan de paz.
El Gobierno valoró el acuerdo de paz entre Israel y Hamás en Gaza, que incluye tregua y liberación de rehenes. Hizo un llamado a cumplir “de buena fe los compromisos” y reiteró su apoyo a la solución de dos Estados y la diplomacia internacional.
Avanzan las negociaciones del acuerdo entre Israel y Hamás con la mira del presidente estadounidense puesta en el Premio Nobel. Mientras, en Gaza, la devastación y la desconfianza hacen que el fin del conflicto aún parezca un espejismo.
Entre la presión de sus aliados de ultraderecha, Benjamín Netanyahu confirmó su intención de aceptar una tregua en el enclave palestino. En paralelo, la ofensiva militar continúa cobrando vidas y el hambre amenaza a más de 300 mil niños.
La avanzada militar rusa en territorio ucraniano, el giro de Trump respecto al conflicto, acusaciones de espionaje y las críticas de la UE por el apoyo inquebrantable de China a Rusia diluyen las alternativas para dar fin a la guerra.
En medio de intensos ataques a Gaza, los líderes de Estados Unidos e Israel defendieron el desplazamientos de la población palestina durante su encuentro en Washington. Organizaciones humanitarias denuncian hambruna y ataques a civiles en la Franja.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
Washington impulsa una tregua de 60 días en el enclave palestino. La comunidad internacional exige frenar la catástrofe, que ya acumula más de 56 mil muertos, pero las posiciones enfrentadas entre Netanyahu y Trump complican el camino a la paz.