El Grupo de Política Monetaria (GPM) recomendó mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% durante junio al estimar que, pese a una reducción reciente de los riesgos geopolíticos internacionales y una moderación de las expectativas inflacionarias, la economía chilena aún exhibe señales de debilidad y el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta requiere mayor confirmación.
En su comunicado, la instancia sostuvo que la actividad económica y el mercado laboral continúan debilitados, mientras que la inflación anual permanece en 3,9%, por lo que consideró prudente mantener una estrategia monetaria cautelosa a la espera de mayor evidencia sobre la evolución de los precios y del escenario internacional.
El documento destacó que el reciente acuerdo de cese al fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura proyectada del estrecho de Ormuz reducen una importante fuente de presión inflacionaria global, especialmente por su impacto sobre los mercados energéticos. No obstante, el grupo advirtió que aún es necesario comprobar la consolidación de ese escenario antes de avanzar hacia una política monetaria menos restrictiva.
En ese contexto, los economistas señalaron que un eventual descenso sostenido del precio del petróleo y una disminución de las primas por riesgo podrían mejorar las condiciones financieras para economías emergentes como Chile e incluso abrir espacio para futuros recortes de la tasa de interés si la inflación continúa convergiendo hacia la meta.
Durante la presentación del comunicado, el académico de la Universidad de Los Andes, Carlos Budnevich, sostuvo que los mercados todavía esperan la materialización efectiva del acuerdo de paz antes de modificar sus expectativas. “Hay un anuncio, pero los mercados también son cautelosos. Tienen que ver que efectivamente este acuerdo finalmente se concrete y realmente se restablezca la paz y el normal funcionamiento del estrecho de Ormuz”, explicó Budnevich.
El economista añadió que una consolidación del escenario permitiría una reducción de las tasas de largo plazo en Estados Unidos y menores presiones inflacionarias internacionales. “Debieran verse disminuciones en los premios por riesgos geopolíticos. Eso debiera generar condiciones de mayor confianza y hacer retroceder también las tasas de interés en Estados Unidos“, indicó.
Juan Pablo Medina, economista de la Universidad Adolfo Ibáñez, coincidió en que existe margen para una baja en las tasas largas estadounidenses, aunque advirtió que persisten factores estructurales que limitan ese ajuste. “Hay otros elementos que tienen que ver con la situación fiscal de Estados Unidos y eso no cambia mayormente con este acuerdo. Además, siguen presentes otros riesgos geopolíticos asociados a un mundo más fragmentado”, explicó.
Respecto del panorama para Chile, Medina estimó que un entorno internacional más favorable podría impulsar un mayor crecimiento durante 2027, aunque defendió la decisión de mantener una política monetaria prudente durante este año.

“Es importante jugar con cautela este año para tratar de tener la economía al cierre de 2026 en buen pie, de tal forma que, si el escenario internacional se consolida favorablemente, la economía pueda despegar con mayor dinamismo hacia el próximo año”, señaló.
Por su parte, Humberto Martínez, académico de la Universidad de Chile, planteó que la eventual baja del precio del petróleo tendría un efecto directo sobre los hogares. “El primer impacto que se podría observar es sobre el bolsillo de los hogares a través del precio de los combustibles“, sostuvo, aunque precisó que aún resta observar cómo esa reducción internacional se traducirá en los precios internos mediante los mecanismos de estabilización vigentes.
Martínez también identificó la evolución de la inteligencia artificial como un factor adicional de incertidumbre para la economía global. “Una de las fuerzas que se tienen que definir alrededor de lo que va a suceder con las tasas largas y el panorama macroeconómico global, es qué va a suceder con esta revolución de la inteligencia artificial y si los beneficios o las preocupaciones de ciertos expertos se materializan o no”, comentó.
Consultado por las perspectivas de crecimiento, Budnevich afirmó que la economía chilena podría comenzar a ganar impulso hacia fines de este año si se consolida el alivio externo. “Si se mantiene un precio del cobre alto y una reducción del precio del petróleo, tendríamos una combinación muy positiva para Chile. Eso debiera reflejarse en mejores condiciones financieras, de comercio exterior y en mejores perspectivas de crecimiento”, afirmó.
El Grupo de Política Monetaria concluyó que, mientras las expectativas inflacionarias permanezcan ancladas y la disminución de los riesgos externos se confirme, podrían abrirse espacios para un relajamiento de la política monetaria durante los próximos meses, aunque estimó que por ahora la opción más prudente es mantener la TPM en 4,5%.






