El bolsillo de los chilenos sigue sufriendo el impacto de un mercado altamente distorsionado. La Fiscalía Nacional Económica (FNE) anunció el inicio de un nuevo estudio de mercado enfocado de manera íntegra en el sector de los medicamentos, tras detectar severas señales de que la competencia es insuficiente en los canales de venta masiva. Esta determinación marca la segunda intervención sistémica del organismo persecutor, luego de que en enero de 2020 emitiera un duro diagnóstico acompañado de recomendaciones normativas que, a la luz de los datos actuales, no han logrado consolidar los resultados esperados.
Según los antecedentes levantados por la FNE, las anomalías comerciales se reflejan de forma nítida en la baja penetración efectiva de los medicamentos bioequivalentes en el segmento de las grandes farmacias de retail, así como en la excesiva lentitud con que estos productos ingresan a los estantes. Las autoridades advierten que estas fallas estructurales impiden que el Estado y los consumidores accedan a condiciones comerciales óptimas. El escenario es complejo si se considera que el gasto en medicamentos en Chile superó los US$4.463 millones, lo que equivale a más del 1,17% del Producto Interno Bruto (PIB), posicionando al país como el octavo miembro de la OCDE con mayor gasto de bolsillo per cápita en farmacias.
El análisis exploratorio de la FNE arrojó distorsiones de precios alarmantes que golpean directamente la economía doméstica. Tras evaluar los 11 principios activos más vendidos en el país que poseen alternativas intercambiables, la Fiscalía constató que la versión de marca o más costosa de una misma presentación llega a valer hasta 30 veces más que la opción económica. Pese a esta enorme diferencia pecuniaria, la demanda no se desplaza hacia el ahorro; de hecho, en ocho de esos once componentes analizados, las farmacias continúan vendiendo muchas más unidades del producto caro que del bioequivalente.
El fiscal nacional económico, Jorge Grunberg, detalló que este mercado es altamente sensible desde el punto de vista económico y social, y hoy amerita un nuevo examen exhaustivo porque sigue exhibiendo preocupantes trabas competitivas. La vigencia de este diagnóstico quedó demostrada en la reciente evaluación de impacto realizada al antiinflamatorio Celecoxib. Si bien las gestiones antimonopolio previas generaron un beneficio social millonario entre 2017 y 2024, la caída de precios impulsada por la competencia operó a una velocidad sustantivamente mayor en el canal institucional público que en el retail farmacéutico, provocando que los usuarios comunes dejaran de ahorrar potencialmente cerca de US$98,5 millones en dicho período.
Los tres ejes del nuevo examen al sector farmacéutico
Frente a esta realidad, el plan de trabajo de la División Antimonopolios para este 2026 se concentrará en una ruta de tres objetivos prioritarios. La primera etapa del estudio se enfocará en auditar el estado real de implementación de las medidas propuestas por la institución en 2020. Posteriormente, el equipo técnico evaluará la vigencia y pertinencia de ese diagnóstico inicial sobre la base de la transformación digital y corporativa que ha experimentado el sector durante los últimos seis años.
Finalmente, la FNE abrirá una línea de investigación inédita para indagar en segmentos que nunca han sido abordados de forma sistemática por el regulador. Esta fase pondrá bajo la lupa el funcionamiento competitivo de los medicamentos protegidos por patente de laboratorios internacionales, así como el mercado emergente de los medicamentos biosimilares, buscando derribar las barreras de entrada que encarecen la salud de la población.






